El título de Cardenal.

El título de Cardenal (que según unos autores es derivado de Cardinal, primipal, y según otros de Cardo, Cardinis) se daba al Diácono que desempeñaba sus funciones en una Iglesia.

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DE LOS CARDENALES.

El título de Cardenal (que según unos autores es derivado de Cardinal, primipal, y según otros de Cardo, Cardinis) se daba al Diácono que desempeñaba sus funciones en una Iglesia, en virtud de un título fijo, y no en comisión ni temporalmente.

También los Canónigos de ciertas Catedrales insignes, como la de Santiago de Compostela en España, la de Colonia y la de Milán, etc., se llamaban Cardenales, hasta que en 1567 Pío Vordenó formalmente que con este nombre no se designase más que a los individuos que forman parte del Sacro Colegio.

Como se ve, los Cardenales no han gozado siempre de la importancia que hoy disfrutan, siendo por el contrario bastante modesta su posición, hasta el siglo XI en que empezó a engrandecerse. En 1245, Inocencio IVles concedió como distintivo de su jerarquía el uso de la Birreta y del Capelo de color rojo, y usaron el vestido de color púrpura en 1255, excepto los Cardenales religiosos; pero en 1303, Bonifacio VIIIla concedió a todos sin distinción. El tratamiento de Eminencia, que empezó a usar el Cardenal de Richelieu, lo reconoció el Papa Urbano VIII, y lo confirió a todos los Cardenales en su Bula de 10 de Marzo de 1630.

El número de los Cardenales que componen el Sacro Colegio no fue fijo, hasta que en 1586 Sixto Vdecidió que fueran 70, en recuerdo de los 70 ancianos de Moisés.

Estos 70 Cardenales se dividen en tres Ordenes, a saber:

Del Orden de Obispos: que son los seis más antiguos, que se llaman Jefes de las Ordenes, y poseen las seis Sedes Suburbicarias de Roma, Ostia y Veletri, cuyo titular es el Decano del Sacro Colegio; el que consagra al Papa y lleva Palio como los Arzobispos, teniendo el privilegio de preceder a los Soberanos en las funciones religiosas. Porto y Santa Rufina, Albano, Frascati, Palestrina y Sabina. Estos seis Cardenales son los que reciben durante el Cónclave a los Embajadores, y a los magistrados romanos.

Del Orden de Presbíteros: los 50 Cardenales titulares de las 50 iglesias de Roma, que siguen inmediatamente a los seis Cardenales Obispos; y aunque sean Arzobispos, se llaman Cardenales presbíteros.

Del Orden de Diáconos: ios 14 últimos Cardenales, titulares de las 16 iglesias de este Orden que existen en Roma.

Los Cardenales son los Príncipes de la Iglesia Romana; son coadjutores y colaterales del Pontífice, auxiliándole en el ejercicio de sus funciones, retienen beneficios incompatibles y hasta exenciones, y son los que elijen al Papa.

El Cardenal Vicario es el que reemplaza al Santo Padre en sus funciones de Obispo de Roma.

Si el Papa tiene un pariente Cardenal, sobrino o hermano, éste tiene un rango especial, como ya hemos dicho.

Respecto a las pretensiones de los Cardenales de pasar de igual a igual con los Reyes, y antes que los Príncipes, ha habido interminables cuestiones. Wicquefort, en su obra "L'Ambassadeur et ses fonctions", niega la justicia de estas pretensiones, añadiendo que no puede reconocerse ni discutirse siquiera.

Cuando un Cardenal va a una Embajada, invitado a una recepción o a una comida, es preciso que le reciban al pie de la escalera dos criados con hachas encendidas, y le acompañen hasta la antecámara, donde habrá también un blandón encendido, mientras el Cardenal o los Cardenales estén dentro de la casa. Al despedirse, vuelven a acompañarle los dos criados con los blandones hasta el estribo del carruaje.

Este ceremonial de Príncipes se practica igualmente con los Embajadores, excepto el cirio de la antecámara, que no se enciende para ellos, sino solamente para los Cardenales.