Vida social en Holanda. La mesa.

La buena educación de los holandeses no solamente se deja ver en los negocios sino en el ámbito social y en los encuentros alrededor de una mesa.

 

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Etiqueta en la mesa en Holanda.

Los holandeses son personas bien educadas no solo en el entorno laboral o profesional, también en el ámbito social, en sus relaciones con los demás. Si come en un restaurante -también sirve si le invitan a comer en una casa- vamos a darle algunas pautas de comportamiento en este tipo de compromisos.

A su llegada al restaurante, el camarero o jefe de sala les indicará y conducirá hasta su mesa. Los señores no deben sentarse hasta que todas las mujeres presentes lo hayan hecho. Si es pertinente, debemos ayudar a las señoras a que tomen asiento.

Una vez sentados a la mesa, si tiene que llamar al camarero, levante su mano y haga un ligero gesto con ella, junto con el contacto visual con esa persona, para requerir su atención. Puede decir, sin levantar demasiado la voz, "ober" (camarero) o bien "mevrouw" (camarera) para solicitar su atención.

Si acude a un restaurante como invitado, puede solicitar la opinión de su anfitrión acerca de que plato pedir. Una ver servida la comida deben ser los anfitriones los que marquen el comienzo de la misma, salvo que por diversas razones, pueden indicar que comiencen otras personas antes que ellos. Esta norma vale lo mismo para el restaurante que para una casa particular.

Tanto en el restaurante, como en las invitaciones a casas particulares, no debe pedir/servirse una gran cantidad de comida, que puede terminar en el plato sin tocar. Es mejor solicitar cantidades pequeñas, y repetir de nuevo, si hay ocasión.

Si es una comida de negocios, es posible hablar durante la misma sobre temas empresariales, e incluso de algunos pormenores del negocio, pero solo si el anfitrión lo saca a la conversación. Al igual que en otros muchos países del mundo, el almuerzo es la opción más elegida para las comidas de negocios; la cena, suele tener un carácter más social. Los desayunos de trabajo no son una fórmula muy utilizada en Holanda.

En el ámbito de los negocios, cuando usted es el invitado, no debe ejercer su intención de pagar la cuenta en ningún momento. Llegado el caso, será el propio anfitrión el que lo haga, o bien en el caso de empresas modestas, puede como mucho requerir el pago de forma individual. Es decir, cada cual paga lo consumido. No es habitual, pero hay encuentros en los que se opta por esta forma de pago. No debe extrañarle mucho si llega al caso esta opción, aunque en su país de origen no se utilice.

Cuando a una comida, ya sea almuerzo o cena, son invitadas las parejas, no se suele hablar de negocios, dejando la reunión con un fin más lúdico y social. Si no tiene muy claro si su pareja puede ir a una comida, pregúnteselo a sus anfitriones. No hay mejor manera de evitar situaciones embarazosas.

Tal y como dijimos al principio, los holandeses son muy educados, y en la mesa aún mucho más estrictos con las formas. Evite en todo momento cualquier comportamiento inapropiado que puede contrariar a los anfitriones. Para muchos holandeses la comida no es una forma de agradecimiento social sino una prolongación práctica de la reunión en la que se siguen discutiendo temas empresariales. La comida no tiene la consideración que tiene en otras muchas culturas.

Los codos siempre fuera de la mesa, debemos apoyar los antebrazos; las manos siempre sobre la mesa y nunca fuera de la vista del resto de los comensales, por ejemplo, dejándolas apoyadas en nuestro regazo. Ya sean comidas de negocio o bien simplemente de amistad, no se deja encima de la mesa ni las llaves, ni el teléfono móvil ni ningún otro objeto, salvo por razones muy importantes.

Los cubiertos se utilizan de la misma manera que en cualquier otra parte del mundo. El cuchillo con la mano derecha y el tenedor con la mano izquierda. Si desea hacer una pausa, pero no indicar que ha terminado de comer, debe dejar sus cubiertos cruzados (en forma de X) sobre el plato. Este gesto puede significar que quiere hacer una pausa, o que terminada su comida no le importaría repetir un poco más.

Para dar por terminada su comida, sitúe los cubiertos en paralelo sobre la posición de las cuatro y veinte, haciendo una similitud con las agujas de un reloj.

No es correcto levantarse de la mesa sin haber terminado de comer, salvo que sea una urgencia.

Cuando le invitan a una casa es considerado llevar un pequeño detalle para los anfitriones; no es considerado quedarse hasta muy tarde de sobremesa en la casa de los anfitriones, ni tampoco es muy correcto solicitar que nos enseñen la casa; si lo desean hacer debe salir de ellos, pero nunca solicitarlo. Tampoco es correcto preguntar por el precio de los muebles o cualquier otro elemento de la casa.

Los holandeses como hemos dicho son muy abiertos y tolerantes, lo que no quiere decir que no tengan sus normas en cuanto al vestuario. En determinados ámbitos, y dependiendo del tipo de reunión que tengamos el traje y la corbata pueden resultar imprescindibles. Sobre todo cuando negociamos con sectores muy tradicionales, como puede ser la banca, y con organismos y estamentos oficiales. En estos casos, no está de más que vistamos con una cierta formalidad. A la indumentaria tradicional de negocios le puede acompañar un elegante abrigo, en invierno, o una estupenda gabardina, en primavera-verano, cuando el tiempo lo requiera.

En el caso de las mujeres, como en muchos otros países, la libertad de elección, en cuanto al vestuario se refiere, es bastante amplia. Los trajes de chaqueta, o conjuntos de falda-blusa son los más utilizados en el ámbito laboral. La mujer debe ir arreglada pero con una cierta prudencia. Ir demasiado arreglada puede incomodar a sus compañeros de trabajo y desentonar de forma muy marcada con el resto del personal de la oficina.

Se acepta el quitarse la chaqueta durante una reunión, y quedarse "en mangas de camisa". Lo que ya no es aceptable, desde el punto de vista de la corrección, es desabotonarse las mangas de la camisa y remangárselas. La camisa debe vestirse sin desabrochar ninguno de sus botones. De la misma manera, si vestimos corbata, ésta no se debe quitar, salvo por alguna necesidad. Cualquier salida de la oficina, por el motivo que sea, una pausa, salir a tomar algo, a por unos papeles, etc. requiere ponerse la chaqueta de nuevo. No se admite salir en mangas de camisa fuera del lugar de la reunión.

 

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