El jefe. Relaciones con los superiores. Respeto mutuo

Una buena relación con los jefes hará más agradable y cordial nuestro ambiente de trabajo

 

Despacho. Despacho del jefe. Yasuhiko Ito

Buenos modales y relaciones con los jefes

Reglas de etiqueta para tratar con los jefes

Las empresas cuentan con un esquema jerárquico que define la 'posición' de cada empleado en la compañía. Este esquema es el punto de partida para establecer, desde el punto de vista de la etiqueta y los buenos modales, una serie de relaciones profesionales marcadas por el respeto y el tratamiento debido al cargo.

En la actualidad, el trato con nuestros jefes ha dejado de ser una relación tan rígida y formal como lo fue en épocas pasadas, aunque en determinadas profesiones y sectores aún se mantienen una férreas normas de comportamiento. No obstante, esta 'mejora' en el trato, no debe darnos pie a confundir la cordialidad con la familiaridad. Debemos saber respetar, con un mínimo de educación, a las personas que están 'por encima de nosotros' dándoles un trato educado a su cargo y respetuoso.

Una buena relación con los jefes hará mucho más cordial y agradable nuestro ambiente de trabajo, y esto es muy conveniente si tenemos en cuenta el gran número de horas al día que pasamos en el trabajo. Además, está demostrado con datos, que en entorno de trabajo afable y tranquilo se rinde mucho más y los empleados son mucho más productivos.

Saber guardar las distancias: el respeto

Salvo que nuestra posición sea la de jefe, nos pasamos muchas horas al día bajo las órdenes de un jefe o superior. Las relaciones, por este motivo, deben ser lo más fluidas y cordiales posibles para beneficiar un clima de trabajo apropiado y confortable.

Aunque tengamos mucha confianza con nuestro jefe, tenemos que saber mantener una cierta distancia en el trato y sobre todo cuando nos encontramos delante de terceras personas. El jefe, también debe tratar con respeto a los empleados sin pisotear, ofender, avergonzar o humillar a sus empleados. Saber mandar bien es muy difícil. Un fuerte autoritarismo puede crear un ambiente de trabajo muy crispado e incómodo.

Es mejor razonar que imponer

Debemos aprender a tratar de mantener un equilibrio entre exigencia y benevolencia. En el término medio suelen estar las mejores decisiones.

Debemos procurar no entablar discusiones con el jefe. Si no estamos de acuerdo, intentemos razonar. La confianza de los jefes debemos ganarla con trabajo y con esfuerzo; si nos ganamos los ascensos o mejoras con "peloteos" y técnicas de "trepa" pueden repercutir de forma muy negativa en nuestras relaciones con los demás compañeros y en nuestra propia reputación . La categoría humana no se demuestra así, sino siendo un buen profesional.

No podemos olvidar que un título o un cargo no significa que una persona sea más educada que las demás. Una persona además de ser un buen profesional, debería ser una persona educada -algunas veces hay mucho título pero poca educación-.

"La categoría humana se demuestra sabiendo mandar, no sabiendo gritar"

Algunas sugerencias para mejorar el trato con los jefes

Nunca seamos la "radio" del jefe -siempre contando lo que ocurre o lo que se habla en la oficina sobre él o sobre cualquier otro tema de la empresa o los empleados-. Es una falta de compañerismo ser un 'chivato' y eso daña de forma importante nuestras relaciones con los demás compañeros.

Cortesías las justas. Hay una delgada línea que separa la cortesía del 'peloteo'. Hay que ser educado pero no solo con el jefe sino con todos los compañeros de la empresa.

Ciertas normas de protocolo 'cambian de uso' en el entorno laboral. Por ejemplo:

- No nos ponemos en pie cada vez que entra nuestra secretaria u cualquier otro personal femenino de la empresa.

- Tampoco, la secretaria se pone en pie cuando pasa o saluda el jefe.

- La secretaria si debe ponerse de pie cuando se refiera a ella para encargarle un trabajo, a menos que le indique lo contrario.

- Cuando hay que pasar por una puerta pasa el jefe primero no la empleada.

- Cuando hay presentaciones y saludos, también se tiene en cuenta la jerarquía de la empresa, no el sexo o la edad de sus empleados.

Cuando hay que reñir o llamar la atención a un empleado, hay que hacer en privado, siempre que sea posible. No se puede ni se debe avergonzar a una persona en público o delante de sus compañeros.

Las reglas de cortesía social se vuelven más pragmáticas en el entorno empresarial o laboral. Se atiende a utilizar criterios jerárquicos y prácticos más que a usar criterios sociales, como el sexo, la edad, etcétera.

Para finalizar queremos recordar que un buen jefe, además de ser jefe, debe ser una persona bien educada y respetuosa.

 

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