La importancia del protocolo

¿A que se refieren cuando se habla de romper el protocolo? O ¿es que denominamos como protocolo a cosas que realmente no lo son?

Diario La Vanguardia. Sección Management.

 

Visita Francia. Felipe VI - visita Francia. Diario El Heraldo de Aragón

No todo es protocolo

Protocolo palabra comodín que 'sirve para casi todo'

En los últimos años es habitual que en los diferentes medios de comunicación se publiquen crónicas y artículos en los que el protocolo sea el hilo conductor de la información y también es cierto que en la mayoría de los casos el protocolo se menciona para hacer referencia a algún acto público en el que participa alguna autoridad y en el que la mayoría de las veces es para hablar de una supuesta ruptura del protocolo.

Pero ¿realmente se puede romper el protocolo? ¿A que se refieren cuando se habla de romper el protocolo? O ¿es que denominamos como protocolo a cosas que realmente no lo son?

Cuando oímos hablar de protocolo en diferentes publicaciones casi siempre se refiere a aspectos que, en sentido estricto, no son protocolo como tal. El que una autoridad en el transcurso de un acto salude a unos espectadores que están en la calle no rompe nada y menos el protocolo. En muchos casos el que se produzca una situación como la mencionada está previsto en la misma planificación del acto y ayuda a la naturalidad del mismo y por lo tanto no rompe ningún protocolo.

La planificación de los diferentes pasos que se dan en el transcurso de un acto es lo que conocemos como ceremonial y debe de estar al servicio de los objetivos que se busca conseguir con ese acto. Si la autoridad busca cercanía con los ciudadanos se planifica de forma que se produzcan esos momentos de contacto directo con los asistentes y con los espectadores.

Otro de los casos en los que se recurre a la expresión de romper el protocolo es la que se produce respecto a la forma de vestir en determinados actos o a la forma de comportarse o saludar con más o menos cercanía. Tanto la forma de vestir como la forma de comportarse corresponden al ámbito de la etiqueta y de las buenas maneras y tienen el objetivo de conseguir la integración de las personas en las diferentes circunstancias en que nos encontremos. Estas buenas maneras son culturales en gran medida y por tanto distintas en diferentes partes del mundo, pero no tienen una naturaleza estándar, rígida e inamovible como muchas veces se le quiere dar al recurrir a la expresión romper el protocolo.

El protocolo, independientemente de las definiciones de diccionario que se pueden encontrar y que en la mayoría de los casos quedan muy alejadas de la realidad actual, hace referencia a las diferentes normas que se utilizan para establecer los criterios de ordenación de personas o instituciones. De esta forma se ayuda a la visualizar el papel que cada uno de los asistentes tiene en el desarrollo de ese acto. Cuando estas normas afectan a las autoridades tienen carácter legal (Reales Decretos o Leyes) y en el ámbito privado son las propias organizaciones las que establecen cuales serán esas normas que utilicen en sus actos.

Por otro lado también el uso de símbolos oficiales, como las banderas, los escudos o los himnos afecta también al protocolo y también está regulado por leyes.

La normalización del uso de la palabra protocolo para todo lo que tenga que ver con un acto por la relación que tiene con el ceremonial y la etiqueta o buenas maneras ha ayudado a crear esa confusión de conceptos y que al final todo quede incluido bajo el paraguas del protocolo y que al ver cualquier cosa que no se sepa muy bien por qué ocurre se recurra a la expresión de romper el protocolo creando una visión rígida y estricta del protocolo que no es real si se conociera como se cocinan los actos.