QUO VADIS, BENEDICTO

Al período de tiempo comprendido entre el fallecimiento del Santo Padre y la elección de un nuevo Papa, se le conoce con el nombre de sede vacante

Licenciados en Derecho y Master en Protocolo. Técnicos en la Administración Local y Central, repectivament

 

Papa. Benedicto XVI bellmon1

Sede vacante: la renuncia de Benedicto XVI

Al período de tiempo comprendido entre el fallecimiento del Santo Padre y la elección de un nuevo papa, se le conoce con el nombre de sede vacante. Próximamente, vamos a vivir un período de sede vacante por un hecho inusual, como es la renuncia de Su Santidad el papa Benedicto XVI, que tendrá lugar el próximo 28 de febrero.

Resulta interesante, desde el punto de vista del protocolo, analizar este espacio de tiempo hasta la elección de un nuevo papa y en el adquiere un protagonismo especial la figura del Camarlengo. La Santa Sede es una de las instituciones que más cuida su ceremonial y presta mucha atención a la solemnidad de los actos, pues estos son una forma de honrar y dar la gloria a Dios.

¿Quién es el Camarlengo? De acuerco con el canon 350 del Código de Derecho Canónico los Cardenales o Príncipes de la Iglesia son consejeros y colaboradores del papa en el gobierno de la Iglesia Universal. Se constituyen en Colegio Cardenalicio, cuya función primordial es la elección del nuevo papa, así se recoge del canon 349 a 359. Pues bien, en este Colegio cardenalicio existen distintos cargos, como el decano, el protodiácono... y el Camarlengo.

A Él le corresponde la jefatura del Estado Vaticano cuando fallece el papa y mientras la sede está vacante. El Camarlengo toma posesión, simbólicamente, del Palacio Apostólico y tendrá que fijar la fechas del cónclave. Aparte, tiene una serie de funciones específicas en caso de fallecimiento del papa, como llamarlo tres veces por su nombre para confirmar su muerte, cubrir su rostro con un velo... Actualmente y dado lo extraordinario del caso, la renuncia de Bendicto XVI, esto no procede.

El cargo de Camarlengo lo ocupa el Cardenal Tarcisio Bertone, nombrado por el papa Benedicto XVI, el 4 de abril de 2007. Aunque la situación no es de fallecimiento, será quien asumirá la Jefatura del Estado Vaticano, cuando la renuncia de Su Santidad se haga efectiva.

Durante el periodo de sede vacante, el escudo oficial de la Santa Sede aparece con un palio cerrado, ya que al no haber Papa, no hay nadie a quien cubrir.

El especial caso de la renuncia plantea una serie de dudas desde el punto de vista del protocolo. Por ejemplo, qué ocurrirá con el anillo de oro (pescatorio), símbolo episcopal del papa pues es tradición que los papas se entierren con ellos. Otra cuestión, es qué va a pasar con los altos cargos de la Santa Sede puesto que, al fallecer el papa, cesan todos automáticamente en sus puestos, incluido el Secretario de Estado, excepto tres: el Camarlengo, Vicario de Roma y el responsable de la Penitenciaría Apostólica. Por analogía con la situación de fallecimiento, lo más normal es que se siga la tradición, a menos que el nuevo papa sea continuista, en cuyo caso -lo más seguro- es que los confirme en el puesto.

Como se puede comprobar, desde el punto de vista protocolario se plantean muchos más interrogantes. Aquí, se han recogido sólo una breve pincelada de las cuestiones que están sin resolver y a las que se dará respuesta en las próximas semanas. Cuando lleguen, el Cardenal Ratzinger ya vivirá en un convento anexo al Vaticano. Quo Vadis, Benedicto XVI?