Visitas de Estado al Vaticano.

Una de las ceremonias más cuidadas por el protocolo vaticano, junto a las presentaciones de cartas credenciales de la que ya hemos escrito en otra ocasión, son las visitas de Jefes de Estado a Su Santidad el Santo Padre.

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Visitas de Estado al Vaticano.

La Santa Sede sigue hoy conservando la solemnidad de su espectacular y tradicional ceremonial, enmarcado dentro de un contexto de gran dignidad y sencillez. Como señala el Embajador Tomás Chávarri del Rivero, "a falta de ejércitos y cañones, la Santa Sede pone un esmero especialísimo en su ceremonial, símbolo externo de su poder".

Una de las ceremonias más cuidadas por el protocolo vaticano, junto a las presentaciones de cartas credenciales de la que ya hemos escrito en otra ocasión, son las visitas de Jefes de Estado a Su Santidad el Santo Padre.

La organización de la visita de un Jefe de Estado al Vaticano es responsabilidad de la Prefectura de la Casa Pontificia. Para estas ocasiones, serán acompañantes permanentes del ilustre visitante: el Prefecto de la Casa Pontificia, el Delegado de la Comisión Pontificia para el Vaticano, los Gentilhombres y el Comandante de la Guardia Suiza.

En este ceremonial, los eclesiásticos usarán sotana con faja, los civiles vestirán de frac, los Gentilhombres y Ayudantes de Cámara usarán su collar distintivo y la Guardia Suiza vestirá uniforme de gala. La acreditación de periodistas y reporteros gráficos se realizará en la Casa Pontificia y las disposiciones correspondientes para desarrollar sus tareas estarán a cargo del Consejo de Comunicaciones Sociales.

La actividad se inicia cuando los coches, con matrícula del Vaticano, llegan a la residencia del Jefe de Estado visitante paras trasladar a la comitiva. Durante el trayecto la comitiva será acompañada por el Consultor del Estado Vaticano y por los Gentilhombres de Su Santidad. Abrirá la marcha un vehículo de servicio, en el que viajará un Ayudante de Antecámara. La Basílica de San Pedro permanecerá cerrada al público por ese motivo y, en virtud del Tratado de 1929, el Gobierno Italiano instrumentará los medios apropiados para mantener libre de público la columnata y la plaza adyacente.

El cortejo se desplazará por la Vía de la Conciliación hacia la Plaza San Pedro, en dirección al Arco de la Campana y, bordeando la Basílica, detendrá su marcha en el Patio de San Dámaso, donde será recibida la comitiva por el Prefecto de la Casa Pontificia, el Delegado de la Comisión Pontificia para el Estado del Vaticano y el Comandante de la Guardia Suiza. La rendición de honores estará a cargo de una formación de la Guardia Suiza, y en el momento oportuno la banda interpretará el himno del Estado visitante y, seguidamente, el del Estado del Vaticano. Al finalizar la ejecución de los himnos, el Primer Mandatario, su cónyuge, el Ministro de Asuntos Exteriores y el Embajador acreditado ante la Santa Sede, se trasladarán hacia el interior junto al Prefecto de la Casa Pontificia, el Delegado Especial, el Consultor del Estado del Vaticano y el Comandante de la Guardia Suiza. Las restantes autoridades serán acompañadas por los Gentilhombres.

"Solamente las reinas católicas tienen el privilegio de vestir de blanco"

En la Sala Clementina estará esperando al cortejo el Limosnero de Su Santidad y el Príncipe Asistente quien se colocará a la izquierda del Jefe de Estado visitante. El Prefecto de la Casa Pontificia acompañará al Jefe de Estado al Salón del Trono, donde será recibido por el Santo Padre. Una vez que han concluido los saludos, Su Santidad lo invitará a la Biblioteca para mantener una reunión privada. Al finalizar la entrevista privada, todos los acompañantes del Jefe del Estado pasarán a la Biblioteca y serán presentados al Papa por el ilustre visitante. Los dignatarios eclesiásticos se situarán junto al Santo Padre, que pronunciará un breve discurso, al que responderá con unas palabras el Jefe de Estado visitante, procediéndose, acto seguido, al intercambio de regalos.

En las visitas al Santo Padre, las mujeres deben usar traje negro y cubrirse la cabeza. Sólo lo ostentan el privilegio de vestir de blanco la Reina de España , que además es la única que lo puede combinar con una peineta, y de Bélgica, y la Gran Duquesa de Luxemburgo, cuyas monarquías recibieron el título de Monarquía Católica.

A continuación, el ilustre visitante y su comitiva se dirigirá al despacho del Cardenal Secretario de Estado a través de la escalera noble, donde nuevamente el Prefecto de la Casa Pontificia hará las correspondientes presentaciones, antes de pasar a la Sala de Audiencias, donde se desarrollará la entrevista privada. Entre tanto, el séquito principal aguardará en una dependencia contigua y el resto de los miembros en la Sala de la Antecámara. Concluida la reunión, el Cardenal presentará a sus colaboradores y, a su turno, el Primer Mandatario hará lo propio con los integrantes de su comitiva.

Seguidamente, se formará nuevamente el cortejo para dirigirse a la Sala Regia, donde tendrá el encuentro con el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. Una vez allí, el Cardenal Secretario de Estado pronunciará un discurso de bienvenida y procederá a presentar al ilustre visitante y su cónyuge a los jefes de misión.
Si el visitante es católico, es invitado a pasar a la Basílica de San Pedro, deteniéndose especialmente ante el Santísimo Sacramento, el Altar de la Virgen y la Tumba de San Pedro.

Al terminar la visita a la Basílica, el cortejo vuelve a tomar los coches para regresar a la residencia del Jefe del Estado mientras la Guardia Suiza presenta armas y se ejecuta el himno pontifical.

 

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