Cruz pectoral, insignia litúrgica menor

Cruz de materiales preciosos que sostenida por un cordón o una cadena pende del cuello de obispos y prelados autorizados a llevarla

Mercabá. Semanario Cristiano de Formación e Información.

 

Insignias litúrgicas. Insignias litúrgicas. Protocolo religioso y eclesiástico foto base serghei_topor - Pixabay
 

Cruz pectoral, insignia litúrgica menor

Pectoral, o cruz pectoral. Protocolo eclesiástico

Cruz de materiales preciosos que sostenida por un cordón o una cadena pende del cuello de obispos y prelados autorizados a llevarla.

Es antiquísima la costumbre de llevar siempre consigo objetos o símbolos de carácter religioso, generalmente pendientes del cuello con una cadena, como señal de devoción, o de deseo de protección divina; puede decirse que es uso nacido con el hombre.

Los primeros fieles de Cristo siguieron esta costumbre pero dándole, como en otros casos, un sentido cristiano; existen documentos del siglo IV en los que consta que los cristianos usaban encolpia (del griego encolpion, sobre el pecho) y philacterias, no solamente los obispos. Eran pequeñas cajitas con reliquias de mártires, frases del Evangelio, o trozos de la Cruz del Señor; con mucha frecuencia eran de metal y no raramente tenían forma de cruz . El tiempo restringió su uso, no sabemos si por disposición eclesiástica, a los obispos, que usaban pectoral-relicario, según documentos de épocas diversas; entre los fieles ha permanecido siempre, en cambio, el uso de simples cruces u otras imágenes.

En tiempos de Inocencio III (1198-1216) aparece el pectoral-relicario como insignia litúrgica del Papa; y es este mismo Pontífice, siguiendo el clásico paralelismo de la época, el que lo relaciona con la lámina de oro que llevaba el Sumo Sacerdote de Israel en la frente: en la Nueva Ley, la Ley del Amor, el Pontífice lleva el pectoral sobre el corazón. En este siglo XII el uso del pectoral es prácticamente general entre los obispos, si bien no está prescrito y, de hecho, no aparece en la consagración de obispos de los libros pontificales, sino como facultativo.

El derecho de los abades al pectoral es más tardío y se extendió lentamente junto con el derecho a las otras insignias; las abadesas bendecidas recibieron, posteriormente, el mismo derecho. El uso actual de obispos y abades tiende a la sencillez; aunque sigue en vigor la prescripción de la reliquia que debe contener, en ocasiones se omite lamentablemente la cavidad correspondiente; se confeccionan incluso de maderas preciosas.

No está prescrita la bendición del pectoral, sin embargo, su simbolismo es claro como insignia llevada por un representante del Señor Crucificado. Además existe una oración que dice el prelado al ponérselo: en ella pide la defensa del signo de la cruz contra los enemigos y el tener presente los ejemplos de los mártires y santos cuyas reliquias el pectoral contiene.

Finalmente, más bien como accesorios de las vestiduras litúrgicas, pueden mencionarse aquí los guantes y las cáligas (calzado y medias) que usan los obispos y prelados autorizados en celebraciones pontificales. La primera noticia acerca del uso de los guantes sería del siglo VII, y de las cáligas hay testimonios desde el siglo V. Modernamente, se usan adaptados a los colores litúrgicos.