Cómo estrechar la mano. Presentaciones. El apretón de manos

Existe una creencia muy extendida de que el saludo con la mano dice mucho de la personalidad de quien la estrecha

 

Dar la mano. El lenguaje no verbal y la forma de dar la mano en el momento de saludar foto base Rawpixel - Pixabay

El lenguaje no verbal y la forma de dar la mano en el momento de saludar

La forma de estrechar la mano revela cómo se es y cómo te ven los demás

La creencia popular de que la forma del saludo tradicional dice mucho de la personalidad y del comportamiento de cada uno acaba de confirmarse en un estudio que demuestra, además, que si se da con firmeza ayuda a proporcionar una buena imagen de uno mismo.

Para muchos, la primera impresión es la que cuenta y, en ella, la forma con la que un desconocido estrecha la mano tiene, al parecer, mucho que decir.

Cuando dos cavernícolas se encontraban por primera vez, levantaban los brazos con las palmas de las manos a la vista para demostrar que no escondían ningún arma. Este gesto se ha ido transformando con el paso de los siglos en otros, como el de la palma de la mano levantada para saludar o sobre el corazón.

Hoy, hombres y mujeres se estrechan la mano al encontrarse y despedirse, y esta forma de comunicación no verbal, no sólo resume parte de la personalidad de cada individuo y su comportamiento, sino que influye en la primera impresión que cada persona se forma de la otra.

Así lo demuestran, al menos, William F. Chaplin y su equipo, del Departamento de Psicología de la Universidad de Alabama, en Estados Unidos, en un estudio publicado en el último número de la revista de la Asociación Americana de Psicología (Journal of Personality and Social Psychology).

"Existe una creencia extendida de que el saludo con la mano dice mucho de la personalidad de quien la estrecha. No obstante, hay pocos estudios que avalen esta hipótesis. Aun así, en la literatura científica se pueden encontrar tres trabajos, todos ellos realizados en Suiza, que constatan de una forma empírica la relación entre esta forma de conocerse y algunas características de cada persona", argumentan los autores.

Es más, señalan los investigadores, en la creencia de que estrechar la mano influye directamente en la primera impresión que se obtiene de alguien, existen multitud de seminarios para ejecutivos en los que se advierte sobre la necesidad de dar la mano de forma apropiada, como parte importante del currículo de una persona.

"Uno de los primeros datos que revela el trabajo es que la forma de dar la mano permanece constante a través del tiempo tanto en los hombres como en las mujeres, y yo creo que esto sugiere que, dado que este saludo refleja características de la personalidad, es más difícil de cambiar de lo que nosotros pensamos", dijo a SALUD, William F. Chaplin, director de la investigación.

Para poder realizar su trabajo, los autores reclutaron a un total de 120 estudiantes (50 hombres y 70 mujeres) y localizaron a dos hombres y dos mujeres de cuarto curso de Psicología para que clasificaran el saludo. "Antes del estudio, entrenamos durante un mes a estas cuatro últimas personas para que, inicialmente, ofrecieran su mano de forma neutra a los que iban a ser investigados. Posteriormente, se les enseñó a entender las ocho características en las que se clasificó el saludo. Ninguno de los participantes sabía, además, que se evaluaría su forma de estrechar la mano", explican en el trabajo.

Y las características fueron: temperatura, humedad, textura, fuerza, vigor, apretón completo, duración y, además, si existía o no contacto visual.

Asimismo, todos los participantes rellenaron cuestionarios, "con el objetivo de obtener información sobre la personalidad y la actitud, así como sobre los pensamientos, sentimientos y sensaciones de todos los participantes".

Dado que históricamente, tal y como mencionan los autores en su estudio, el apretón de manos ha sido más común entre los hombres que entre las mujeres, existe poca información sobre las diferencias sexuales en esta forma de comunicación no verbal. No obstante, y según se demuestra en el trabajo, existen diferencias en todos los aspectos estudiados (textura, vigor, etcétera) en la forma en la que el sexo femenino y el masculino tienden la mano.

"Específicamente, el apretón de manos de los participantes varones fue valorado, en general, como firme", apuntan los autores. En cuanto a la relación entre el apretón de manos y la personalidad, se demuestra que aquellos que la estrechan con más fuerza son más extrovertidos así como menos neuróticos y menos tímidos o retraídos.

Cuando se tuvo en cuenta el sexo de los participantes, los autores encontraron que las mujeres que daban la mano con más firmeza, además de ser más extrovertidas y emocionalmente más expresivas, eran más abiertas a nuevas experiencias y más intelectuales que aquellas que no la estrechaban con tanta solidez. "La personalidad más liberal encontrada entre las féminas que daban la mano firmemente no se pudo establecer entre los varones. De hecho, en ellos, cuanto más liberales eran, menos firme era su apretón de manos", insiste William F. Chaplin. Asimismo, y en cuanto a la idea que cada uno se forma del otro según sea su saludo, los investigadores encontraron que tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, apretar la mano con firmeza proporciona una mejor imagen de uno mismo.

Para los autores, este hecho tiene una especial relevancia para el desarrollo de estrategias en las mujeres que deseen encontrar un trabajo, ya que en este sentido, históricamente, siempre han estado en desventaja.

"Hemos encontrado que las mujeres que exhiben un comportamiento que es más típico de las características masculinas (como el saludo firme) obtienen una evaluación tan favorable como la que logra el hombre", insiste el director del estudio. "Aunque es muy frecuente que las que están en una posición de influencia -y expresan sus opiniones firmemente y adoptan decisiones de igual forma-, sean valoradas negativamente por los hombres que hacen las mismas cosas que ellas, en el caso del saludo con la mano, el estudio demuestra que sucede lo contrario", añade.