Obligaciones del hombre. Los males del alma. Arreglo de las inclinaciones.

Los males del alma, por lo que toca al entendimiento, son la ignorancia y el error

Tratado de la obligaciones del hombre. 1821.

 

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De los males del alma.

Los males del alma, por lo que toca al entendimiento, son la ignorancia y el error; y por lo que respecta a la voluntad, las pasiones desordenadas y los vicios. Debemos hacer todos los esfuerzos posibles para remediarlos.

La ignorancia se destruye por medio de la aplicación, y del cuidado de aprender bien lo que nos tiene cuenta saber.

El error se remedia aprendiendo a juzgar con rectitud, a raciocinar exactamente, y principalmente, acostumbrándose a no juzgar de lo que se ignora sin previo y maduro examen.

Las pasiones son los movimientos del alma, que nos inclinan a amar, o a aborrecer con viveza alguna cosa; y en ellas debemos poner el mayor cuidado para arreglarlas como corresponde.

Llamamos vicios a los hábitos o costumbres que se contraen de hacer cosas malas; y estos se remedian poniendo el mayor cuidado en acostumbrarse a obrar siempre con rectitud, y a no hacer cosa alguna de que pueda remordernos la conciencia.

Del arreglo de las inclinaciones.

Las inclinaciones naturales, que si se desordenan llamamos pasiones, son inocentes cuando arregladas por la razón nos inclinan a amar el verdadero bien, y a aborrecer el verdadero mal, como v.g. (v.g. = verbi gratia, que significa tal como, por ejemplo) lo es la inclinación que todos tenemos a ser felices, si esta inclinación, gobernada por la razón, nos lleva a amar la eterna felicidad que Dios nos ha prometido, y que es un verdadero bien, y a aborrecer la felicidad mundana, que es impedimento para ella, y es un verdadero mal.

Son al contrario viciosas siempre que no se arreglan a la recta razón; esto es, siempre que nos inclinamos a amar algún falso bien, o a aborrecer un falso mal. Como, por ejemplo, la inclinación a comer, siempre que se ciña y arregle a lo suficiente para nuestra propia conservación, será buena; y siempre que exceda estos límites, y nos lleve a comer más de lo que necesitamos; esto es, a amar por sí mismo el deleite, que es un falso bien, y a aborrecer la justa parsimonia, que es un falso mal, será dicha inclinación viciosa y reprensible, y merecerá el nombre de gula.

"Las pasiones son los movimientos del alma, que nos inclinan a amar, o a aborrecer con viveza alguna cosa"

El bien es verdadero cuando es conforme a nuestras obligaciones, y cuando es apto para producirnos alguna ventaja verdadera temporal o eterna.

Es falso bien cuando es contrario a nuestras obligaciones, y cuando nos halaga con una ventaja o con un placer momentáneo, del se nos ha de seguir un mal verdadero en esta vida o en la otra.

Lo mismo se debe decir inversamente de los males.

Para arreglar pues como corresponde nuestras inclinaciones, debemos amar solamente el verdadero bien, y únicamente aborrecer el verdadero mal.

De las pasiones o inclinaciones mal dirigidas, las unas dañan principalmente a nosotros mismos las otras, además de perjudicarnos, perjudican a los demás.

Las pasiones que nos dañan a nosotros principalmente son los deseos excesivos, la gula, el demasiado amor a los placeres, la inclinación a la ociosidad, la tristeza y el temor.

Las pasiones que además de perjudicarnos dañan a los demás, son la cólera, el odio, la envidia, la soberbia y la avaricia.