Gerardo Correas: El canapé ha muerto.

Entrevista a Gerardo Correas, director de la Escuela Internacional de Protocolo.

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Gerardo Correas: El canapé ha muerto.

Correas organiza el Congreso Internacional de Protocolo en San Fernando Cádiz que tendrá lugar la semana próxima.

Llama la atención que uno de los problemas del protocolo es que hay que explicar de qué se trata.

Porque las empresas no tienen conocimiento de todo lo que deben transmitir ni cómo y, sin embargo, saben que tienen que transmitirlo. El concepto social está alejado del profesional. No se entiende dentro del organigrama de una empresa. Se entiende como saber comer langostinos con cubiertos y poco más.

En tiempos como los que vivimos..., ¿el de protocolo sale de la empresa justo detrás de...?

El de protocolo no está, así que no le echan. Hay un error provocado por el mundo de la política. Todos hemos oído que lo primero que reduce tal ministerio o ayuntamiento son los gastos de protocolo. ¿Entonces, el de protocolo, para qué sirve?. Como es el primero que sale o no existe, su tarea la cubre la secretaria de dirección voluntariosa o el de márketing, que no están preparados y la empresa disminuye gastos en publicidad. Pero, ¿cómo comunica a partir entonces? No se puede obviar la publicidad. Hay que organizar un mix, en el que se publiciten, por ejemplo, no las marcas, si no los eventos que hace la marca.

¿Tanta importancia tiene un evento?

Tiene efectos directos. Si invitas a doscientas personas, son doscientos impactos directos. Hay empresas que bajan en gastos de protocolo, que llaman protocolo a las comidas con clientes, pero tienen que seguir comunicando y esa debe de ser una partida importante, no es un gasto, es una inversión.

"Los actos de las empresas deben convertirse en experiencias positivas que recuerden sus cliente"

Pero perderá importancia cuando se generalice y todas las empresas los organicen. Como ocurre con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Estoy de acuerdo. El problema es la calidad. En el caso de la RSC o la sostenibilidad, en realidad no se hacía. Era una estrategia de márketing. Malos eventos en los que no transmites el objetivo que pretendes no sirven para nada. Quizá una empresa pequeña no tiene que organizar eventos, lo que debe hacer es tener a una o varias personas encantadoras atendiendo el teléfono. Eso es protocolizar la empresa, aplicar el procedimiento de calidad en la organización. ¿De qué sirve un evento, en el que los clientes salen encantados si a los quince días, uno llama y no se le atiende bien?

¿El canapé ha muerto?

Totalmente. El vino no, porque alegra el cuerpo. En la cena que preparo para Cádiz damos un vino a los invitados para que se entretengan mientras ven cómo se pesca lo que van a comer. El canapé es caro y absurdo. Hay que aplicar la imaginación porque del canapé nadie se acuerda. Los actos deben convertirse en experiencias.

¿Cómo convence al empresario de que la organización de eventos es una inversión?

Mal. He tenido que hacer pruebas ácidas. He tenido que decir: 'o se hace así no sale bien' y arriesgar dinero. Uno de los problemas es que nuestro empresariado no sabe qué tiene que hacer en este mundo global de la comunicación. No es un problema de protocolo, que esto mismo les pasa a los de márketing, es un problema de aprendizaje.

¿No será que existen muchos expertos en protocolo?

Demasiados. Hoy, por medio de la cantidad de cursos de día y medio que se han ofrecido, hay muchos "expertos" en protocolo. De ahí la necesidad de regular los estudios.

¿Quién puede llegar a esta escuela?

Tenemos varios públicos. En primer lugar, quienes acaban de terminar su bachillerato y esto empieza a ser una carrera más. Después tenemos un programa de máster para licenciados de distintas carreras, como turismo, publicidad, márketing, económicas.