Cómo saludar a personas de respeto

EL saludo es una fórmula de cortesía que se da entre personas que conviven en sociedad

Tratado de urbanidad para uso de las escuelas. 1865.

 

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Cómo saludar a personas de respeto

El modo de dirigirse a los Reyes es hincando la rodilla izquierda y se besa su mano diciendo: "Señor" o "Señora", "a los reales pies de Vuestra Ma­jestad". Pero a los demás individuos de la Familia real o Infantes de España se les saluda inclinando modestamente el cuerpo (no la cabeza) y se les be­sa también la mano diciendo: "Serenísimo Sr., be­so la mano a Vuestra Alteza"; o "Serenísima Sra., a los reales pies de Vuestra Alteza".

Al presentarse a un Arzobispo u Obispo se in­clina respetuosamente el cuerpo, se espera su ben­dición y recibida ésta, se le besa la mano o ani­llo dándole el tratamiento de Usía llustrísima. A los Cardenales Arzobispos de Toledo y de Sevilla se les da el tratamiento de Vuesaeminencia y de Eminentísimos Señores.

Corresponde el de Vuecencia y el de Excelentísimo Sr. a cada uno de los Ministros de la Corona, Consejeros reales, Embajadores, Caballeros del Toi­són de oro, a los Grandes Cruces de las demás órdenes, a los Grandes de España con sus primo­génitos, a los Capitanes generales y Tenientes ge­nerales del ejército y de la armada, a los Maris­cales de campo con banda, a las Diputaciones pro­vinciales, Audiencias territoriales y Ayuntamientos de las capitales de provincia.

Se da el tratamiento de Usía y de Muy ilustre Señor, a los Senadores y Diputados a Cortes, a los Magistrados, Gobernadores de Provincia, In­tendentes, Mariscales sin una Gran Cruz, Briga­dieres, Coroneles, a los Duques, Condes, Marque­ses, Barones y títulos de Castilla en general, y a varias corporaciones, tales como los Consejos pro­vinciales, Ayuntamientos de las ciudades subalter­nas de provincia, Juntas de comercio, Academias de letras, ciencias o artes, Sociedades económicas, cabildos eclesiásticos, etc.

Los demás tratamientos más frecuentes en la so­ciedad son el de "usted" y el de "tú". Se da el prime­ro a las personas a quienes debemos respeto, como también a nuestros iguales y aun a los infe­riores si no median íntimas relaciones de amistad, parentesco o familiaridad. Sin embargo, cuando una persona de título lo apea en una conversación y conocemos que no es por mero cumplimiento, sino con voluntad, podremos usar el de usted sin abusar de su modestia.

El llamarse de tú es propio solamente de ami­gos y parientes, sea cual fuere la calidad de las personas. No obstante, el tratamiento de tú es más propio de gente ordinaria que de personas circuns­pectas, y no es tan conveniente ni suena tan bien como el de usted.