Las diversiones. Divertirse con educación

Las diversiones son ejercicios a los cuales se puede dedicar algún tiempo del día, para liberar el espíritu de las ocupaciones serias

Reglas de cortesía y urbanidad cristiana

 

Divertirse con educación. Las diversiones. Divertirse con educación foto base stanvpetersen - Pixabay

El tiempo libre y los momentos de ocio. Divertirse con educación

Aquella urbanidad

Las diversiones son ejercicios a los cuales se puede dedicar algún tiempo del día, para liberar el espíritu de las ocupaciones serias, y el cuerpo de los trabajos fatigosos que se le dan durante el día.

Es muy razonable descansar de vez en cuando; lo necesitan tanto el cuerpo como el espíritu, y Dios nos ha dado ejemplo de ello, desde el comienzo del mundo, cuando descansó un día entero, según la Escritura, después de haber trabajado sin interrupción seis días enteros en la gran obra de la creación del mundo.

Nuestro Señor invitó también a los Apóstoles a descansar con él, al regresar de los lugares donde les había mandado para predicar el Evangelio.

Sin embargo, como a menudo sucede que se divierte uno en contra de su conciencia, o a expensas de otros, o violando en algo las reglas de la urbanidad, ya dándose a diversiones que la decencia no permite, ya tomándolas de modo poco honesto, o mezclando con ellas algo descortés o de mal gusto: parece necesario exponer aquí las diferentes clases de diversiones que se pueden tener, y mostrar luego el modo cómo utilizar el tiempo en ellas, para obrar con cordura.

Qué diversiones se consideran apropiadas

Las diversiones que se pueden tener son:

- el recreo,

- el juego,

- el canto y

- el paseo.

Se tratará aquí de estas cuatro cosas una tras otra, y del modo de hacerlas bien.