Llegada del Embajador a Roma. Entrega a Su Santidad de las Cartas Credenciales. II.

Su Santidad contesta al discurso del Embajador con una culta alocución, y al terminar, Monseñor Prefecto de las Ceremonias, pronuncia en voz alta el "Extra Omnes".

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Al mismo tiempo que pronuncia este discurso, al llegar al párrafo en que habla de las Cartas Credenciales, las pondrá en manos de Su Santidad, que las entrega a Monseñor Mayordomo.

Este discurso puede también decirlo en español, y también puede, si lo posee bien, dirigirse en italiano al Santo Padre como hacía siempre el Excmo. Sr. D. Francisco de Cárdenas, durante los cinco años que fue Embajador de S.M. cerca do la Santa Sede.

Pero teniendo en cuenta que Su Santidad, por regla general, contesta en italiano, parece lo más natural el emplear la lengua diplomática.

Su Santidad contesta al discurso del Embajador con una culta alocución, y al terminar, Monseñor Prefecto de las Ceremonias, pronuncia en voz alta el "Extra Omnes", y tanto la Corte Pontificia como el personal de la Embajada, se retiran del salón del Trono, dejando solos al Papa y al Embajador.

Su Santidad invita casi siempre al Embajador, en cuanto se quedan a solas, a que tome asiento en un taburete cerca del Trono, y se informa de las negociaciones pendientes y de las que se deben entablar, conversando por espacio de dos o tres cuartos de hora, hasta que terminada la entrevista, el Embajador pide permiso para presentar al personal de su Misión.

Su Santidad entonces llama, y Monseñor Prefecto de las Ceremonias, con la fórmula "intra omnes", invita a la Corte Pontificia y al Personal de la Embajada a volver al Salón del Trono, donde el Embajador presenta uno a uno a los Secretarios y Agregados, que por orden de categorías y de antigüedad, van arrodillándose ante las gradas del Trono y besando el pie al Santo Padre, que regularmente les dirige algunas palabras; y terminado el acto, se despide la Embajada con el mismo ceremonial, arrodillándose tres veces antes de salir del Salón; y acompañados de algunos guardias suizos y de los Gentiles-hombres de la Embajada, que se quedaron como de costumbre en la sala de la Condesa Matilde, suben a las habitaciones del Cardenal Secretario de Estado, que recibe en el acto al Embajador, esperando en la sala inmediata todo el personal, menos los Gentiles-hombres que se quedan en la antecámara, y no son recibidos por Su Eminencia.

Después de su conferencia, el Cardenal invita al personal a pasar a su despacho, y el Embajador lo presenta a Su Eminencia. Terminada la visita, el Embajador y su séquito, acompasados de los guardias suizos y de los Caballeros de Capa y Espada de S.S., pasan por las galerías interiores al atrio de San Pedro, en cuya puerta le dejan los funcionarios palatinos, y a su vez le reciben dos Canónigos, para acompañarle a orar delante del Sacramento y a besar el pie de la imagen de San Pedro, regresando enseguida a la Embajada, en la misma forma que fueron al Vaticano.

Ver croquis de Audiencia solemne de Su Santidad.

La recepción de los Ministros Plenipotenciarios, de los Residentes y de los Encargados de Negocios, es con ligera diferencia lo mismo que la que acabamos de describir.

El Embajador visita enseguida (de uniforme y acompañado del personal de la Embajada), al Decano del Sacro Colegio y al Cardenal pariente de Su Santidad (si lo hay), y estos le devuelven la visita en forma solemne, recibiéndolos el Embajador y el personal en la Embajada, también de uniforme.

Los Secretarios y Agregados, esperan a Su Eminencia en la antecámara de la Embajada o en lo alto de la escalera; al pie de ésta le reciben los Gentiles-hombres, y el Embajador, espera la visita en el primer salón.

Además de las circulares al Cuerpo Diplomático acreditado cerca de la Santa Sede, y al Cuerpo Diplomático español, redactadas según los modelos que hemos insertado ya, el Embajador pasa una nota a los Jefes de Misión acreditados cerca de Su Santidad, concebida en estos términos:

"L'Ambassadeur d'Espagne, aura l'honneur de recevoir le Corps diplomatique accrédité près le Saint Siège, le Dimanche, lundi et mardi, 17, 18 et 19 courant de 2 á 4 heures de l'après midi. (En toilette de matin)."

A estas recepciones parciales asiste todo el Cuerpo Diplomático, al que espera el Embajador, de levita, acompañado del personal de la Embajada, y recibiendo las visitas y anunciándolas los dos Gentileshombres, que visten también de levita.

Finalmente, el Embajador reparte las invitaciones para la gran recepción de noche, que antes tenía lugar de uniforme en el salón del Trono de la Embajada, con la particularidad de ser pública, pues bastaba para ser admitido a ella presentarse vestido de frac y con corbata blanca; pero hoy ya, por las circunstancias excepcionales en que se halla la Santa Sede, es preciso invitar nominalmente y recibir de frac, por más que los Gentiles-hombres de la Embajada, que presentan los invitados al Embajador conforme van llegando, deben estar de uniforme.

 

Nota

  • 10922

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