D. Protocolo hospitalario. Manual de estilo. Lenguaje escrito.

Todo texto clínico manuscrito destinado a otras personas deberá ser perfectamente legible.

Fundación Hospital Calahorra

 

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Lenguaje escrito.

Desde un punto de vista puramente caligráfico, en tanto se generaliza el empleo del informe de impresora, todo texto clínico manuscrito destinado a otras personas deberá ser perfectamente legible, evitando esa tristemente famosa "letra de médico" que el acervo popular ha acabado extendiendo a todo garabato ininteligible.

Algunos grecolatinismos son conocidos por el publico (taquicardia, leucemia, hemorragia, etc) pero otros (enfisema, metrorragia, dismetría, exantema, neuralgia, hipertrofia, hipoacusia, osteofito, esclerosis, parestesia, etc.) no y aunque es inevitable utilizarlos en informes dirigidos a pacientes, deben explicarse en términos comprensibles.

A pesar de la arraigada implantación de algunos extranjerismos, sobre todo anglicismos ("shock" por choque, spray por aerosol, test por prueba o screening por cribado) quizás se esté a tiempo de preferir derivación a bypass, recambio a turnover, comunicación a shunt, depósito a pool, tubo expansible a stent, vibración a flutter, retroalimentación a feedback, fronterizo a borderline y, en palabras ya castellanizadas, impreciso o poco definido a grosero, aleatorio a randomizado, (potencial) provocado a evocado, intervalo a rango, dificultad a distrés o, modernamente, pruebas a evidencia.

Los neologismos (vocablos de nueva creación) deben ajustarse a dos normas fundamentales: necesidad y eufonía, evitando el innecesario ("patrón aquitectural"). A veces esa necesidad es la de ocultar el error (iatrogénico, oblito, o la ignorancia (idiopático).

Ciertos epónimos (nombres propios) utilizados en medicina son de sobra conocidos (Parkinson, Alzheimer) pero la mayoría carecen de significado para los pacientes y es preferible no utilizarlos o explicar su significado. (Un traumatólogo informó a un paciente del medio rural de que presentaba un quiste de Baker. El extraño diagnóstico causó un revuelo en el pueblo: resultaba que no sólo había quistes de perro (hidatídicos) sino también "de vaca". Tampoco "quiste sinovial poplíteo" hubiese aclarado mucho las cosas. "Una bolsa de líquido en la corva" hubiera sido lo más acertado para que el hombre lo comprendiera a la primera).

Deben evitarse los barbarismos (vocablos impropios) tan utilizados en el lenguaje médico: cronificación, positivar, betabloquear, agresivo, asumir, compromiso, desarrollar, indeseable, objetivar, patología, severo, etc. Especialmente destacable es el frecuente uso inadecuado de dos términos: aquejar y manejo. Con frecuencia se utiliza el primero en lugar de "quejarse de": "el paciente aquejaba dolor abdominal y fiebre alta"; es la enfermedad la que aqueja al paciente, y no al revés. En cuanto al segundo, los pacientes o sus enfermedades se estudian, se abordan o se tratan, pero nunca se "manejan".

El lenguaje médico escrito abusa del empleo de los acrónimos (siglas) de tal modo que algunas historias e informes médicos parecen más jeroglíficos o ejercicios de jerigonza que textos inteligibles. Algunas (TAC, RMN, ECG) proliferan de tal modo que su significado es conocido hasta por los profanos.

Otras (DMNID, IAM) no tanto pero aparecen con frecuencia en informes que los pacientes tienen derecho a comprender. Algunas (HBARIHH = hemibloqueo anterior de rama izquierda del haz de Hiss) son verdaderos excesos y otras (paciente atendido en urgencias por una TIA) rozan lo grotesco. La obvia necesidad de aprovechar mejor un tiempo siempre escaso debe ser compatible con el derecho a la información que asiste a los destinatarios de esos informes plagados de siglas.

La urgencia taquigráfica es sin duda el origen de las contracciones, palabras reducidas a verdaderos escombros de consonantes (tbc = tuberculosis, Ig = inmunoglobulinas, rt = radioterapia, ctes = constantes), a iniciales seguidas de una equis comodín (rx = radiografía, dx = dignóstico, fx = fractura) cuyo empleo debe limitarse a anotaciones de uso interno y evitarse en informes destinados a otras personas.

El significado de los eufemismos destinados a suavizar significados más duros deben explicarse a personas no familiarizadas: exitus (muerte), neoplasia (cáncer), intoxicación etílica o enolismo (borrachera), somatizador (paciente que se queja sin causa evidente).

La elipsis (supresión de una o varias palabras de una frase) es una de las prácticas más frecuentes del lenguaje médico escrito, y al igual que las siglas su uso responde a la necesidad de apurar el tiempo. Un ejemplo es la anotación de hallazgos en el interrogatorio o en la exploración: no ap (antecedentes personales), no alergias, no adenopatías,no fiebre, no... La tala de palabras afecta sobre todo a artículos, conjunciones, adverbios y preposiciones: "Mujer (de) 49 años, no ap, no iq (intervenciones quirúrgicas), no alergias, (que) presenta dolor (en el) hombro izdo desde (hace) tres meses, no (ha seguido ningún) tto (tratamiento); (a la exploración presenta) disminución (de la) ABD (abducción) (con) arco doloroso < 90°, dolor a la RI (rotación interna); (la) ecografía muestra (una) disminución (del) espacio subacromial..."

Conviene evitar el abuso de los signos en anotaciones médicas manuales, tales como + (fallecimiento), y (sexo), y 4, (elevación / disminución), = normal, < , > = inferior /superior, etc., que convierten algunos informes en auténticos jeroglíficos, sobre todo si están destinados a otras personas.

Recuerde:

- "La eficacia terapéutica de la relación entre profesionales sanitarios y pacientes depende en gran medida de la calidad de una rica comunicación de ida y vuelta en la que debe basarse esa relación".

- "Quizás se esté a tiempo de preferir derivación a bypass, recambio a turnover, comunicación a shunt, depósito a pool, tubo expansible a stent, vibración a flutter, retroalimentación a feedback, fronterizo a borderline".

- "El empleo de siglas obedece a la necesidad de aprovechar mejor un tiempo siempre escaso, pero esta función debe de ser compatible con el derecho a la información que asiste a los destinatarios de esos informes".

 

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