Saber estar en el restaurante. Las propinas. Manual Antonio Carreño

Las propinas se dan en función de la valoración del servicio que uno haya obtenido. Cada cliente tiene su propia valoración sobre el servicio recibido

Manual de Buenas Costumbres y Modales. 1.852

 

Dejar una propina en el restaurante. Bandeja con dinero de la cuenta y la propina de un restaurante protocolo.org - FP Pro

Reglas de comportamiento y cortesía en el restaurante

Consejos de etiqueta para comportarse en un restaurante según el manual de Carreño

Ante todo, recuerde siempre que, por mucha hambre que se tenga, nunca debe tirarse sobre el plato del pan y la mantequilla antes de que lleguen los entremeses. Eso en su época. Hoy en día se puede perfectamente tomar como aperitivo un trozo de pan con mantequilla. Para eso se coloca en la mesa.

Por ningún motivo puede tomar algo de un plato ajeno. Solo a los enamorados o recién casados se les permite esto, y aun así deberán hacerlo con suma discreción.

Si le falta algo, haga una señal discreta al camarero para que este se lo proporcione. No haga como esas personas que siempre parecen estar insatisfechas de todo, pues tratan de dar la impresión de que son grandes conocedoras. No obstante, resulta muy desagradable y pedante su actitud para todos los presentes en la mesa, así como para el personal del restaurante.

Si usted es una de esas personas de carácter jovial que siempre están alegres, de buen humor y gustan de hacer chistes para alegrar a los demás, debe evitar reírse demasiado estrepitosamente o hablar demasiado alto. Solo las personas en su mesa deben poder oír sus chistes o comentarios. Las personas de la mesa contigua no tienen por qué participar también en sus narraciones, por muy divertidas que sean estas.

Sobre las propinas en diversos ámbitos

Debe darse propina a los conductores de autos de alquiler (taxistas), al portero, a la persona que se encarga del baño, al cocinero en una casa particular cuando se es huésped o se ha recibido alguna distinción especial. Por otra parte, existen personas que nos ofrecen sus servicios, pero a quienes resultaría ofensivo el ofrecimiento de una propina, como por ejemplo la anfitriona o persona encargada del entretenimiento o recepción en un barco; las aeromozas o azafatas. Tampoco debe darse propina a las recepcionistas que dirigen al visitante hasta su habitación en un hotel, no a los dueños o supervisores de cualquier establecimiento, como tiendas, estaciones gasolineras o restaurantes.

Por otra parte, si es correcto, como dijimos anteriormente, ofrecer propinas a los empleados que cargan nuestras maletas o al mecánico que nos sirve y nos limpia los parabrisas en una estación de servicio, a los camareros en los restaurantes, a las personas encargadas de la limpieza y mantenimiento de las habitaciones en los hoteles, etc.

Concluyendo, el tema de las propinas siempre es complejo. Tiene una relación muy directa con la costumbre y los usos sociales de cada país o región. Ante la duda, lo mejor es preguntar. El que pregunta, aprende.