Saludar a los invitados en las fiestas de Navidad

Las reuniones familiares y sociales en Navidad son muy habituales, sobre todo cuando se celebran fechas tan señaladas como la Nochebuena o la Nochevieja

 

Mesa Navidad. Mesa para la fiesta de Navidad, 2011. Monean. Roxanne Ready

Cómo recibir y saludar a nuestros invitados en Navidad

Las reuniones familiares y sociales en Navidad son muy habituales, sobre todo cuando se celebran fechas tan señaladas como la Nochebuena, Navidad, Año Nuevo o el día de Reyes. Los anfitriones hacen todos los preparativos necesarios para agasajar a sus invitados, aunque en ocasiones se olvidan de algo tan fundamental como son las relaciones entre los invitados.

Saludar. Abrazo de bienvenida Ted Eytan

Los anfitriones deben recibir a sus invitados en la puerta, aunque por ser familiares y por el exceso de confianza, en algunos casos, se hace caso omiso a esta recomendación y no se sale a recibirles. No es correcto. La confianza tampoco debe ser una excusa para recibir a los invitados con un vestuario poco adecuado -ni que decir tiene que nada de recibir en zapatilla, en bata o batín, en pijama, etc.-.

Como buenos anfitriones no podemos dejar que nuestros invitados se muevan por la casa sin ser saludados -ni presentados cuando haya personas que no se conozcan entre ellas-. Lo correcto es saludarles al llegar y presentarles a las personas que ya se encuentran en la casa, aunque la mayoría sean familia y ya se conozcan con anterioridad.

No es nada extraño que un sobrino no conozca -o no se acuerde- de ese tío o ese primo que vive en otra ciudad o en otro país. Sea cual sea el motivo, es mejor hacer una presentación aunque solo sea por cortesía. "Juanjo, este es tu primo Luis, que vive en Canadá".

Conversar. Conversación entre amigas Mark Rowland

Una vez que los anfitriones les han "conectado" no deben dejar solos a sus invitados, aunque haya mucha confianza. Al menos uno de los anfitriones debería estar al lado de los invitados para acompañarles y atender a cualquier petición o necesidad. Si esto no es posible, hay que encargar a otra persona de la familia que haga de "anfitrión".

Si el anfitrión ve que hay poca conversación, demasiado silencio, puede proponer algún tema -cuidado con el tema que se elige- que sea del agrado general y que anime a participar a los invitados. Ofrecer un aperitivo, como hemos comentado en otro artículo de este portal, puede ser una buena iniciativa para fomentar estas relaciones entre los invitados. El aperitivo no debería durar más de media hora.

A la hora de irse, hay que actuar de la misma forma que a la hora de recibir a los invitados; hay que despedirse de ellos con un saludo y acompañarles hasta la puerta. No está de más preguntar si la velada ha sido de su agrado, así como agradecerles su visita y su grata compañía.

 

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