Especialistas en protocolo.

El protocolo militar es estricto y no admite vueltas de hoja.

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Especialistas en protocolo.

Hubo y aún hay en Cartagena especialistas en el arte del protocolo. En medio siglo uno de los más entendidos en la materia fue el periodista y escritor José Zarco Avellaneda, además de funcionario municipal muy próximo a los alcaldes de la época. Vivió la noche el 23-F en la Casa Consistorial en la etapa de Enrique Escudero. En esa jornada el protocolo se quedó rezagado o aparcado porque la inquietud inundó todas las dependencias del Ayuntamiento.

Pepe Zarco, que llegó a ser director del desaparecido diario "El Noticiero", persona dicharachera y de carácter abierto, era un experto en desarrollar las normas estrictas del protocolo que se rige elementalmente por el sentido común y la naturalidad. Hoy el protocolo que obliga a no fumar en determinados momentos sería de mala aplicación para él, que era un empedernido fumador de puros.

A Zarco le pedían asesoramiento, en cuanto al protocolo, personas que ocasionalmente se veían forzadas a intervenir en esa misión en empresas y en actos puntuales, mirados con lupa por la sociedad de etiqueta. Pongo por ejemplo la botadura de un petrolero de la flota de Repesa o de Campsa, hace lustros. Llegaban ministros de Franco y altos ejecutivos de Escombreras que reclamaban solemnidad y buen estilo, y a posteriori una comilona por todo lo alto con cigalas a pajera abierta y albariño, con asistencia de autoridades, y ahí estaba Zarco entre los bastidores para indicar todos los detalles protocolarios a los responsables más directos. Hasta asesoraba de cómo se tendría que servir el menú, después de conversar con el cocinero Pepe Díaz "Él Melba", un chef cinco estrellas en la época del Gran Hotel.

Al personal de servicio de esa comida especial, de cuatro mil o cinco mil pesetas el cubierto -un disparate de precio en los años sesenta, casi la mitad del sueldo de un administrativo- se le asesoraba en cuanto a comportamiento en la mesa. Siempre había una serie de condiciones: el agua y el vino se servían por la derecha; sin embargo, los licores, cava o champagne se ofrecían por la izquierda.

Copa de cava a la izquierda.

Así las copas quedaban dispuestas en la mesa quedando la de agua a la derecha, la de vino en el centro y la de champagne o cava a la izquierda. Un lío para un negado como puedo ser yo mismo. De todos estos detalles, tal vez con un poquito de exageración, Pepe Zarco ayudaba al aconsejar normas sobre la conducta correcta en una ceremonia de alto copete, que se decía.

En las tareas del protocolo en el ayuntamiento relevó a José Zarco, en 1982, el joven Enrique Arnaldos, hoy jefe del departamento de presidencia de la Asamblea Regional y también responsable de lo protocolario y también periodista. En el actual ayuntamiento cartagenero en la actualidad es Lalo Gómez-Vizcaíno otro experto en el tema de protocolo.

"En el área de lo civil el protocolo se viene relajando un tanto con el paso del tiempo"

¿Es condición indispensable para ejercer el protocolo ser periodista? Pues no. Se da no obstante la casualidad en los casos que comento.

A veces los secretarios particulares o los secretarios generales, como lo fue Joaquín Ferrándiz en el Ayuntamiento, se metían en berenjenales del protocolo por echar una mano. Alcaldes como Federico Trillo-Figueroa vigilaban de cerca para que el protocolo fuese siempre el adecuado, recordaba su secretario particular Manuel Clemente, ya fallecido.

La respuesta de las personas, en palabras de expertos, define cómo son al reaccionar ante unas normas protocolarias. "Se ve la grandeza y la miseria. El protocolo mal organizado ocasiona situaciones que muestran las envidias y los celos ". El ego juega un papel importante. Me cuentan anécdotas en secreto acerca de personas influyentes que se comportaban «como auténticos pelmazos» en determinados actos al querer saltar a la torera la normativa.

En el ámbito militar no hay ningún problema, por la suerte de que la aplicación de Reales Ordenanzas no dejan resquicio a dudas. El protocolo militar es estricto y no admite vueltas de hoja. Cuando se prepara una visita desde la Casa Real, todos los detalles del protocolo están marcados al milímetro. Nada queda en manos de la improvisación. Y el que se mueve no sale en la foto.

La posición en la sala.

En el área de lo civil el protocolo se viene relajando un tanto con el paso del tiempo. Cómo hay que ir vestido a un acto solemne no es tan riguroso como antaño, "Los ingleses" son en Europa los más cumplidores, pues por escrito en las tarjetas entregadas al uso, avanzan el tipo de traje, color y demás a utilizar por los invitados.

Desde el inicio de la década de los 80 está en vigor un Decreto de protocolo, recuerda Enrique Arnaldos que cuida de todos los detalles, desde quién preside una ceremonia hasta la posición de las personas en la sala.

Me atrevo a decir que el buen protocolo arranca con la puntualidad. Mas los españoles, y por ende los cartageneros, echan mucho a mano el recurso del excesivo tráfico rodado en la calle tal para justificar el llegar tarde. Así se suspende en el comportamiento que es la biblia en materia del protocolo.

 

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