Ceremonial y Protocolo.

Las normas de Ceremonial y Protocolo han estado históricamente asociadas a las de la diplomacia.

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Ceremonial y Protocolo.

Las normas de Ceremonial y Protocolo han estado históricamente asociadas a las de la diplomacia, y a tal punto llega su importancia que los pueblos antiguos otorgaban un especial simbolismo a su observancia y al conjunto de formalidades que entrañaban. Ellas estaban envueltas en una aureola sacra, y su misión, "fuente de honores y responsabilidades, se halla bajo la protección de los dioses".

En la vida religiosa encontramos más de un ejemplo sobre el sentido solemne del ceremonial. Cuando en la oración del Credo se dice que "Jesucristo subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso", estamos reconociendo una norma de protocolo, que reconoce jerarquía y precedencia.

Durante el sigo XVIII se distinguen los rangos de embajadores, enviados y ministros residentes. El embajador, según las costumbres establecidas, podía saludar de mano al soberano ante el cual estaba acreditado y mantener con él un audiencia con sombrero y sentado. Si el soberano era el Papa, podía permanecer sentado durante la audiencia, pero descubierto. El Emperador recibía a los enviados de pie y cubiertos durante toda la audiencia.

Hay algunas excepciones a la regla.

Se cuenta el caso de un duque de Moscovia que mandó clavar el sombrero a la cabeza de un embajador que no le hizo una reverencia cortés.

En la visita que el zar Pedro de Rusiahizo a la corte de Luis XV, en mayo de 1717, "todos se asombraron al ver al zar tomar al rey en brazos, alzarlo al nivel de su cabeza y besarle. El rey, a sus pocos años, aun sin estar preparado a semejante cosa, no se asustó".

A pesar del propósito de sana convivencia que supone para la comunidad internacional, el concepto de protocolo y ceremonial va unido generalmente a la idea de pompa, boato, ostentación, vanidad, fastuosidad y afectación innecesaria.

Así ocurrió en mayo de 1910 durante el entierro de Eduardo VIIde Inglaterra y la coronación de su sucesor, Jorge V. Dicho acontecimiento dio lugar a un pequeño, pero significativo incidente diplomático. Cuando se reúnen varios monarcas, el protocolo es que se coloquen, no según la dimensión o importancia de sus países, ni por orden alfabético, sino según la antigüedad de su llegada al trono. Pero en aquella ocasión encabezaron la comitiva el Kaiser alemán y el nuevo rey de Inglaterra, lo que dio lugar a una protesta formal por parte de los soberanos más antiguos, que se sintieron pasados a llevar.

El incidente fue resuelto ingeniosamente por Jorge V: el Kaiser era sobrino del difunto y primo suyo, y sólo por esas razones había figurado delante: no como soberano reinante, sino como pariente afligido.

 

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