Cosas que deben utilizarse cuando se está en la mesa. Comportamiento en la mesa.

En la mesa debe uno servirse de una servilleta, un plato, el cuchillo, la cuchara y el tenedor, y sería deseducado prescindir de alguna de tales cosas al comer.

 

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En la mesa debe uno servirse de una servilleta, un plato, el cuchillo, la cuchara y el tenedor, y sería deseducado prescindir de alguna de tales cosas al comer.

La persona más calificada del grupo despliega la primera su servilleta, las otras deben esperarle para desplegar la suya. Cuando las personas son más o menos iguales, la despliegan al mismo tiempo, sin ceremonia.

Al desplegar la servilleta hay que extenderla bien sobre los vestidos, para no estropearlos al comer, y es conveniente que cubra los vestidos hasta el pecho.

Es descortés usar la servilleta para secarse la cara; lo es más todavía frotarse los dientes con ella; y sería una de las mayores groserías servirse de ella para sonarse. También es una vulgaridad limpiar los platos y fuentes con la servilleta.

El uso que se puede y se debe hacer de la servilleta es el limpiarse la boca, los labios y los dedos.

Cuando están grasientos, para limpiar el cuchillo antes de cortar el pan, y la cuchara y el tenedor después de haberse servido de ellos.

Cuando los dedos están muy grasientos es conveniente pasarles primero un trocito de pan, que se dejará enseguida en el plato, antes de enjugarlos con la servilleta, para no ensuciarla demasiado y no dejarla asquerosa.

Es propio de maleducados lamer la cuchara, el tenedor o el cuchillo cuando están sucios; no es nada cortés limpiarlos, lo mismo que cualquier otra cosa, con el mantel; en éstas y otras ocasiones se debe utilizar la servilleta. Y en cuanto al mantel, hay que procurar tenerlo siempre muy limpio y no dejar caer sobre él ni agua, ni vino, ni salsa, ni carne, ni nada que pueda ensuciarlo.

Después de desplegar la servilleta, se debe procurar tener el plato delante de sí; y que el cuchillo, el tenedor y la cuchara estén a mano derecha, a fin de que puedan ser tomados fácil y cómodamente.

Cuando el plato está sucio, hay que guardarse de rebañarlo con la cuchara o el tenedor para limpiarlo, y menos de pasar los dedos por el plato o por el fondo de alguna fuente, lo que es muy feo; se deberá, o no tocarlo, o, si existe la posibilidad, hacer que lo retiren y traigan otro.

Cuando se retiran o cambian los platos, hay que dejar hacer a la persona que se ocupa de estos menesteres, sin discutir con ella y sin enviarla a otra persona de más categoría: hay que dejar que retiren los platos, sin decir nada, y recibir el que nos presenten.

Si sucede, sin embargo, que al cambiar los platos, le sirvan a uno antes que a una persona que le es superior, o si no se da bastante pronto un plato a dicha persona, hay que presentarles entonces el propio y dárselo, con tal de que no haya sido usado aún.

No se debe, estando en la mesa, tener continuamente el cuchillo en la mano; basta tomarlo en el momento de usarlo.

Es muy descortés llevar un trozo de pan a la boca teniendo el cuchillo en la mano; lo es más llevarlo con la punta del cuchillo: lo mismo debe observarse al comer manzanas, peras u otras frutas.

Va contra la buena crianza agarrar el tenedor o la cuchara con toda la mano, como se agarra un bastón; al revés, hay que sostenerlos entre el pulgar y el índice.

No se deben tomar nunca con la mano izquierda cuando se los lleva a la boca.

No está permitido lamerlos después de comer su contenido; debe tomarse limpiamente lo que haya en ellos, dejando lo menos posible.

Cuando se toma la sopa u otra cosa, con la cuchara, no hay que llenarla demasiado, por temor de que caiga algo sobre la ropa o sobre el mantel, y por ser de glotones; al retirar la cuchara de la escudilla, de la fuente o del plato, hay que hacerla deslizar ligeramente sobre el borde para que caigan las gotas de caldo que pudieran quedar debajo de la misma.

No ha de utilizarse el tenedor para llevar a la boca cosas líquidas o que puedan derramarse; para esto está la cuchara.

Es correcto servirse del tenedor para llevar la carne a la boca; pues la cortesía no permite tocar algo grasiento con los dedos, ni las salsas, ni el jarabe; y si alguien lo hiciera, no podría evitar el cometer enseguida otras varias descortesías, como por ejemplo, enjugar repetidas veces sus dedos con la servilleta ensuciándola mucho, o limpiarlos con pan, lo que sería deseducado, o lamerse los dedos, lo cual no puede estar permitido a una persona bien nacida y educada.

Si se desea devolver una cuchara, tenedor o cuchillo a alguien que nos lo hubiese prestado por alguna necesidad, es conveniente limpiarlos bien con la servilleta, a menos que se den a un sirviente para lavarlos al aparador: luego hay que disponerlos sobre un plato limpio, para presentarlos a la persona de quien se habían recibido.

 

Nota

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