Tiempo de ocio entre negociaciones. Reglas de etiqueta en Malasia. Vida social

Las invitaciones deben ser aceptadas de buen grado, y solo debería rechazarlas por una buena razón

 

Etiqueta social Malasia. Calle de Kuala Lumpur foto base Engin_Akyurt - Pixabay

Etiqueta social en Malasia. Cortesía y buenos modales en Malasia

Las relaciones sociales y profesionales con los malayos tienen una pilar fundamental: la confianza. Si queremos tener buenas relaciones comerciales o personales con los malayos debemos ganarnos su confianza. Por esta razón es importante darles toda la información que precisen para ganarnos esa confianza. Si nos ven poco seguros o intuyen que somos desconfiados con ellos, nuestras posibilidades de tener una buena 'conexión' con ellos serán muy escasas.

La confianza hay que ganarla poco a poco, por este motivo puede ser bastante normal que en nuestras primeras visitas al país no nos inviten a demasiados eventos sociales. Con el tiempo, poco a poco, veremos como vamos entrando en su 'vida social'. Nos empezarán a invitar a más actos sociales e incluso puede que acabemos siendo invitado por alguno de nuestros anfitriones a su casa.

Las invitaciones deben ser aceptadas de buen grado, y solo deberíamos rechazarlas por una razón importante. Cada acto o reunión social a la que no acudamos, puede ser una oportunidad perdida para mejorar nuestra 'sintonía' con ellos y entablar nuevas relaciones importantes para nuestros negocios.

No debemos mostrar nunca su disgusto o enfado en público. Todos tenemos buenos y malos día, pero hay que tratar de mantener siempre la compostura en público y no perder las formas bajo ningún concepto. Este dominio de nuestras emociones es una buena muestra del saber estar y la buena educación de una persona, cosa que es muy valorada por los malayos.

Invitaciones y compromisos sociales en Malasia

Cuando recibimos una invitación, las reglas de etiqueta en Malasia, recomiendan responder a dicha invitación, ya sea de manera positiva o negativa, mediante una tarjeta escrita. Esta respuesta no debe hacerse en una tarjeta de color azul, blanco o negro, por las connotaciones populares que tienen para ellos. Lo mejor es utilizar una cartulina de color rojo o rosada, e incluso en alguna tarjeta de tonos dorados.

Si nos invitan a una comida, generalmente un almuerzo, a la que nuestra pareja no está invitada suele significar que va a ser una comida de negocios. No obstante, debemos dejar que sean sus anfitriones quienes saquen el tema de negocios, si quieren hablar de ello en la mesa. Cuando las parejas no son invitadas, sea un almuerzo o una cena, suele significar que es cita de negocios. No se debe hablar de negocios si están presentes las parejas. La cuenta del restaurante la paga quien invita. No debemos tratar de pagar, pues se puede considerar una ofensa y una intromisión.

Colocar a los invitados en sus correspondientes sitios es tarea de los anfitriones o del oficial Malayo de más alto rango. Depende del tipo de evento al que acudamos. Al igual que en muchos otros países del mundo, el invitado de honor ocupa la derecha del anfitrión. La derecha es considerada el sitio de honor. Por eso se coloca al invitado de más alto rango en el sitio de honor.

La comida empieza cuando los anfitriones comienzan a comer. Ellos son los que dan la señal de "salida" cuando toman sus cubiertos y empiezan a comer.

Las propinas no suelen ser demasiado habituales, debido a que este importe suele venir cargado en la cuenta del restaurante. No obstante, si el servicio nos ha perecido que ha sido excelente podemos dejar en el platillo de la cuenta una cantidad adicional como propina suplementaria.

Si tenemos tratos con malayos musulmanes, cuidado con invitarles a una copa o a un cóctel -cocktail-. Como casi todo el mundo sabe, tienen prohibido el consumo de alcohol. En estos casos, es mejor pasar directamente a la cena o el almuerzo. Si queremos ofrecer un aperitivo previo, lo mas aconsejable es no servir alcohol.

Si visitamos un lugar sagrado, como una mezquita, un templo, etcétera, no podemos olvidarnos de quitarnos los zapatos antes de entrar. Consejos: llevar siempre unos calcetines nuevos o en buen estado.En las visitas a estos 'sitios especiales' debemos vestir de forma discreta -mejor de corte clásico- y las mujeres evitarán los escotes pronunciados, minifaldas, espaldas u hombros descubiertos. etcétera. Si llevamos gafas de sol, un sombrero o gorra, etcétera, también deberíamos quitárnoslo.

La reglas de etiqueta en la mesa y la comida en Malasia

También, es probable, que tengamos que descalzarnos en algunas de las casas a las que nos pueden invitar. Si nos invitan a una casa de malayos musulmanes, es bastante habitual que nos sienten en el suelo según su propia precedencia. Los hombres se sientan con las piernas cruzadas y las mujeres con las piernas juntas y a un lado respecto del cuerpo.

Debemos ser prudentes y tener cuidado con los alimentos y platos que nos ofrecen pues son bastante dados a utilizar muchas especias y picantes. Es mejor probar poca cantidad de cada plato antes de empezar a comerlo.

Si los malayos son de cultura musulmana, nada de cerdo ni alcohol. Si son de etnia hindú o sikh, no consumirán carne de res vacuna.

Los menús tipo buffet son muy utilizados por los malayos. Servir muchos tipos de comida es habitual en sus actos sociales. Los anfitriones son los primeros que se sirven y a continuación lo hacen los invitados.

La tradición y costumbres de Malasia implica que las mujeres y los hombres se sienten separados. Aunque puede variar esta costumbre si hay invitados extranjeros con mujeres.

Para los musulmanes la mano izquierda es impura, por lo que, en la medida de lo posible, solo debemos usar la mano derecha para comer. También debemos tener cuidado de no tocar a nadie con la mano izquierda. Al tomar cualquier objeto también debemos procurar hacerlo con su mano derecha.

El servicio de mesa también tiene sus peculiaridades. Entre otras curiosidades está la de que el utensilio de servir (cazo, cucharón, cacillo, etcétera) no debe tocar nunca el plato. Tampoco se debe servir ningún alimento con las manos.

Si estamos en una comida (almuerzo o cena) con malayos de origen chino, no es de extrañar que nos pongan como cubiertos unos palillos chinos. Debemos procurar poder comer con ellos. Si vemos que es totalmente imposible, podemos solicitar unos cubiertos. Pero antes de llegar a este punto, debemos tratar por todos los medios de utilizar los palillos -si practicamos un poco antes de ir no será nada complicado utilizar los palillos-.

Si hacemos alguna pausa durante la comida, no debemos meter los palillos en el cuenco o en el plato, sino que se dejan en un lado en su base. Da lo mismo que la pausa sea para beber, para charlar o para hacer un alto en la comida por cualquier otro motivo. Los palillos ni se clavan ni se dejan dentro de la comida.

Los malayos chinos suelen hacer una pregunta genérica del tipo ¿Ha comido usted?, que viene a equivaler a una pregunta tipo ¿Cómo está usted? Por lo tanto debemos responder, bien, gracias, aunque no hayamos comido, ya que la pregunta no se refiere literalmente a la acción de comer, sino a como nos encontramos, qué tal estamos.

La sobremesa es uno de los momentos más sociales de las comidas. Como buenos amantes de la conversación que son, la sobremesa se suele prolongar durante bastante tiempo -puede llegar a ser más de una hora-.

Al igual que la mano izquierda para los musulmanes es impura, tampoco son bien considerados los perros, que para ellos son animales impuros y sucios. Esta es la razón por al que no se suele ver un perro cuando vamos de visita a una casa en Malasia. Ni que decir tiene, que no podemos ni debemos llevar una mascota este tipo a una casa a la que nos han invitado. No será el caso, pues no es tan habitual en los viajes de negocios se viaje con las mascotas, pero por si acaso lo aclaramos.

Si nos invitan a un restaurante o a un establecimiento similar, debemos dejar que la cuenta la pague la persona que nos invita. Es probable, cuando media cierta confianza, que nos encontremos con que la comida ya está pedida, por lo que no podremos elegir qué platos nos gustaría probar. Es un gesto de cortesía que tenemos que aceptar -aunque no nos guste demasiado, en algunas ocasiones-.

Si queremos solicitar la atención de algún camarero debemos hacerlo llamándole con la mano, con la palma abierta y extendida.

 

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