Entrevista de trabajo. A tu favor y en contra

Una entrevista de trabajo es la antesala para aquellos que tratan de conseguir un empleo

 

Esperando entrevista. Esperando una entrevista jamesoladujoye - Pixabay

Lo que funciona o no funciona en una entrevista de trabajo

Llegamos a la meta del proceso de selección

La entrevista de trabajo puede ser el último paso para conseguir un empleo. Es el momento donde todo lo que hemos puesto en nuestro curriculum vitaepuede ponernos en evidencia, si es que hemos exagerado o mentido. Pero aún hay más. Este es el momento en el que debemos demostrar nuestras habilidades sociales, donde toma mucha importancia lo que decimos, cómo lo decimos y lo que dice nuestro cuerpo -la comunicación no verbal-.

Qué es lo que funciona en una entrevista de trabajo

Ser honestos. Si nos hemos pasado un poco con algunos "conceptos" de nuestro curriculum hay que admitirlo. Si nos pillan en un renuncio casi con toda seguridad, o la entrevista se acaba en ese momento, o bien tenemos todas las "papeletas" para quedar descartados para ese empleo. Podemos tener una oportunidad: reconocer que hemos mentido, asumir nuestro error.

Tener una actitud positiva. No podemos ir a una entrevista de trabajo con una actitud negativa o pasiva. Acudir a la entrevista como si nuestros padres nos obligaran a ir al colegio. No. Hay que ser positivos y acudir con todas las esperanzas para tratar de conseguir ese trabajo que tanto nos gustaría alcanzar. Sin duda, debemos evitar cualquier tipo de actitud "pasota" o desganada.

Positividad - Fuerza - Apoyo. Positividad - Fuerza - Apoyo - Colaboración rawpixel - Pixabay

Estar bien informado. Tener un buen curriculum no es una garantía. Hay ciertas cuestiones que van más allá de nuestros conocimientos técnicos. Por ejemplo, tener una buena información sobre la empresa que solicita el puesto. A qué se dedica, cuál es "modus operandi", cómo visten sus empleados, si tiene sedes o alianzas con otras empresas, etc. Pero no solo saber cosas de la empresa, también de temas de actualidad, cultura, deportes, etc. Esta información puede ser valorada muy positivamente por los entrevistadores.

Ser natural. Hay que evitar las poses fingidas o demasiado artificiales. Una cosa es preparar la entrevista y otra preparar un papel para una película. Nosotros vamos a una entrevista no ha filmar una película. No hay que interpretar hay que ser uno mismo. Cuando las "máscaras" caen dejan al descubierto a las verdaderas personas que hay detrás.

Vestir correctamente. Puede que nuestra forma de vestir y nuestros gustos no coincidan con los de la empresa. Hay que buscar un punto intermedio, No fingir, como hemos dicho anteriormente, algo que no somos, pero tampoco ir de "prepotentes" como diciendo "aquí estoy yo, esto es lo que hay". Seguramente, si nosotros "cedemos" un poco, del otro lado también es posible que nos admitan un "look" distinto al que esperaban encontrar en el candidato.

Saber estar. Los entrevistadores, en algunas ocasiones, buscan cómo reaccionan los candidatos a posibles preguntas personales, a situaciones incómodas, a cosas que parecen que están fuera de lugar -algunas personas hasta piensan que están siendo víctimas de una cámara oculta-. Pero solo buscan analizar nuestro comportamiento. Hay que saber reaccionar lo mejor posible para darles muestra de nuestra seguridad y de nuestra capacidad de sobrellevar este tipo de situaciones o cuestiones. Debemos evitar reacciones violentas, utilizar un lenguaje inapropiado, perder los nervios o la compostura, etc.

Qué es lo que no funciona en una entrevista de trabajo

Mentir. Si nos han pillado no tenemos porqué seguir insistiendo en "nuestra verdad". Lo más honesto es reconocerlo, y puede que este gesto no haga que la entrevista finalice en ese mismo momento. Por repetir muchas veces una mentira no la vamos a convertir en verdad.

Reunión de equipo. Reunión de equipo StartupStockPhotos - Pixaby

Tener una actitud negativa. Presentarse en una entrevista de trabajo como si nos llevaran de las orejas no tiene sentido. Tampoco lo tiene, acudir a una entrevista de trabajo en plan "pasota" como si nos diera todo igual. Llegar y repantingarse en la silla o sillón como si estuviéramos en el sofá de casa. Mal comienzo. Con una actitud así lo mejor es no ir a la entrevista de trabajo y no hacer perder el tiempo a los entrevistadores. Tiempo que podrán dedicarles a otros candidatos más interesados en ese trabajo.

Saber qué puesto de trabajo ofertan. Dice muy poco de una persona no saber a qué puesto está aspirando. No tener información sobre las actividades de la empresa. No saber en qué departamento o sede es la vacante. No estar bien informado demuestra una falta de interés importante en cualquier candidato.

Vestir de forma incorrecta. Vaya pintas habrá pensado más de un entrevistador al ver entrar al candidato por la puerta. Ser natural, ser auténtico... no está reñido con ir bien vestido. Tampoco quiere decir que haya que ir de traje con corbata. Pero no suele funcionar el ir de "guay" y moderno porque corremos el riesgo de causar una mala primera impresión, lo que puede condicionar, sin quererlo, el resto de la entrevista.

Tener un mal comportamiento. Los maleducados nunca son bien recibidos en ninguna parte y, menos, en una entrevista de trabajo. Hablar de forma soez, tener unos modales groseros, interrumpir constantemente al entrevistador, etc. serán factores importantes para que la entrevista no dure ni un minuto. Estar más o menos cualificado será lo menos importante en este caso. Una persona grosera, impertinente, chabacana... no tendrá ni una sola posibilidad de conseguir el empleo.

Hablar mal de otras empresas. No es recomendable hablar mal de otras empresas o anteriores compañeros de trabajo. No dice nada bueno de nosotros. Los entrevistadores pueden pensar que hablará igual de su empresa que lo hace de las anteriores. Se puede hacer algún comentario lo más neutro posible, pero sin ponerle ninguna carga de rabia o inquina.

Estar interesado solo en el dinero. Es importante saber cuánto vamos a ganar, pero no debemos centrar todo nuestro interés en el tema del dinero. Tampoco en conocer solo nuestros derechos y no nuestras obligaciones. Causa una pésima impresión preguntar solo por el sueldo, las vacaciones, los días de descanso, el horario laboral, los permisos, etc.

Terminamos con una nota de humor sobre el tema del dinero a ganar en un trabajo. Un chiste del inigualable Eugenio:

"Una persona acude a una entrevista de trabajo y pregunta al entrevistador cuánto va a ganar. El entrevistador le dice que empezará ganando 900 euros al mes y dentro de nueve meses ganará 2.000 euros al mes. A lo que el entrevistado responde: muy bien, entonces ya volveré dentro de nueve meses"

 

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