Hermanamiento entre ciudades.

Ceremonial de hermanamiento. Protocolo a seguir. Requisitos para el hermanamiento entre ciudades y su protocolo. Gestión de fines comunes beneficiosas para el conjunto de las comunidades vecinales.

 

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La práctica de la hermandad o hermanamiento entre ciudades y villas es una institución de larga tradición que hunde sus raíces históricas en la Edad Media y se ofrece entonces como mecanismo integrador de gran eficiencia para la mejor defensa de los intereses de las comunidades hermanadas.

Mediante los hermanamientos se superaban los exclusivismos locales, se aunaban fuerzas para la gestión de fines comunes, se resolvían conflictos y se sentaban, en fin, las bases de actuaciones solidarias beneficiosas para el conjunto de las comunidades vecinales que, manteniendo su propia personalidad independiente, se integraban en entidades supralocales que llegaron a veces a tener envoltura institucional y una fuerza política y económica que las convertían en piezas fundamentales del Reino. Baste recordar, por ejemplo, la gran Hansa germánica, federación de ciudades marítimas que labran su grandeza histórica y su prosperidad económica, desde el siglo XIII, a partir de esta alianza que unía sus comunes destinos comerciales. O, entre nosotros, la famosa Hermandad de la Marina de Castilla que fundada en el siglo XVI, se asocia estrechamente al pujante desarrollo mercantil de las villas marítimas del sector oriental de la fachada cantábrica.

En los últimos tiempos venimos asistiendo a un renacimiento de esa vieja práctica histórica y son muchas las ciudades, villas o pueblos, que invocando razones más o menos atendibles, deciden establecer vínculos de solidaridad interlocal con otras comunidades, a veces de países muy distantes o de órbitas culturales muy diversas de la propia.

El conocimiento de esta biografía colectiva que es la historia de nuestras ciudades brinda a veces el descubrimiento de comunidades de origen, paralelismos y de relaciones recíprocas con otras que constituyen en revelador estímulo para activar el mecanismo de un hermanamiento que encuentra su razón de ser en la evidencia de esas historias paralelas.

En la medida en que un hermanamiento se fundamenta en la existencia de sólidos vínculos históricos y en la recíproca voluntad colectiva de creación de unos lazos que, desde esa comunidad o afinidad de raíz histórica, faciliten una relación equilibrada de entre ambas, que pueden ser de muy diversa naturaleza para las comunidades hermanadas, cobraría el sentido pleno del que carecen no pocos hermanamientos que responden sólo a coyunturas pasajeras y sin una clara definición de objetivos.

Por ello, no debería mezclarse, la cooperación al desarrollo desde las corporaciones locales, con el hermanamiento entre municipios, por lo que sería necesario establecer claramente los objetivos que se persiguen con este último, es decir, si aquellos se refieren a una cooperación meramente económica y asistencialista o a una acción de préstamos mutuos en el orden cultural, económico, social, etc.

En cualquier caso, el proceso que debe seguirse a la hora de hermanarse con otra ciudad sería el siguiente:

1. En primer lugar, se establecerán contactos con los representantes municipales de la ciudad con la que pretendemos hermanarnos, de forma que se vayan fijando los objetivos que se persiguen con el mismo.

2. Una vez acordados estos objetivos y dada la conformidad al hermanamiento, ambos ayuntamientos acordarán en sesión plenaria el mismo, creando un Comité de Hermanamiento, que será el encargado de su seguimiento y de proponer las actuaciones conjuntas que vayan a tener lugar durante su desarrollo.

3. Una vez hecho esto, se fijarán las fechas en las que de forma recíproca se visitarán las ciudades hermanas y se confeccionarán los programas de actos que con ocasión de las mismas se vayan a realizar, incluyendo necesariamente en los mismo, la firma protocolaria del hermanamiento.

El resto de los actos se acordarán con la Delegación visitante y podrán ser de muy diversa índole (de carácter cultural, social, económico, etc.).

 

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