Tratamientos y Honores. Historia y evolución de los tratamientos en el siglo XX Parte II

Sería interesante hacer un estudio comparativo minucioso entre las fórmulas de tratamiento actuales y las usadas en las diferentes etapas de la Historia

 

Tratamientos y honores. Tratamientos de cortesía y honores en el siglo XX. La historia y la evolución de los tratamientos y honores foto base Álvaro Serrano - Unsplash

Tratamientos de cortesía y honores en el siglo XX

La historia y la evolución de los tratamientos y honores

Abordando ahora los tratamientos dados a los militares, nos encontramos también con un rígido sistema protocolario:

Artículo 490

Todo militar recibirá, tanto de palabra como por escrito, el tratamiento que tenga legalmente reconocido por razón de dignidad, autoridad, empleo o cargo y condecoraciones que posean. En el ámbito militar sólo se emplearán los tratamientos señalados en este Título. En sus relaciones con autoridades civiles el militar les dará el tratamiento que legalmente les corresponda.

Artículo 491

Los Reyes de España tienen el tratamiento de Majestad; el Príncipe de Asturias y los infantes de España, el de Alteza Real; el Presidente del Gobierno, los Vicepresidentes si los hubiere, el Ministro de Defensa y los Oficiales Generales, el de Excelencia; los coroneles y capitanes de navío, el de Señoría y los restantes miembros de las Fuerzas Armadas, el de Usted. Reglamentariamente se determinarán las distintas formas de expresión oral y escrita de estos tratamientos.

Artículo 492

Los Caballeros Grandes Cruces y Laureados de la Real y Militar Orden de San Fernando tendrán el tratamiento superior al que su empleo les corresponde. Los condecorados con la Medalla Militar Individual recibirán el del empleo inmediato superior al suyo. Los Caballeros de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, en la categoría de la Gran Cruz, tendrán el de Excelencia y, en la Placa, el de Señoría. Los poseedores de la gran Cruz del Mérito Militar, Naval o Aeronáutico, con distintivo blanca, el de Excelencia.

Artículo 493

Los Jueces militares, en el ejercicio de su cargo, recibirán el tratamiento de Señoría, si no tuvieran otro superior por razón de empleo o condecoración.

Artículo 494

En mensajes cursados entre componentes de las Fuerzas Armadas por asuntos del servicio se omitirán los tratamientos.[xi]

Tratamientos de cortesía a los miembros de las Fuerzas Armadas, Ejército de tierra, mar y aire

En los manuales de cortesía, como siempre, nos encontramos una descripción más minuciosa sobre el tratamiento que deben recibir en este caso los oficiales del ejército:

Todo hombre o persona que ha servido en el ejército dirá: "Mi capitán", "Mi coronel".

Pero al hablar a un oficial subalterno se dice siempre: "Señor".

Si un hombre ocupa una posición superior dirá simplemente "Capitán", "Coronel".

Al presentarse a un oficial se indicará su grado: "Teniente Martínez".

Una mujer se dirigirá a un oficial tratándole de "Señor" y no dirá nunca "Buenos días, capitán", ni mucho menos "Buenos días, mi capitán". Sin embargo, a partir del grado de comandante dirá "Coronel", "General", pero evitando en todo momento el posesivo "mi".

Tratamiento que debe darse a los oficiales de marina:

No se utiliza nunca el posesivo. No se dice "Mi comandante" sino "Comandante", "Almirante".

Por otra parte, se llama "Comandante" a todos los oficiales de marina a partir del grado de "capitán de corbeta" hasta el de "almirante".

Tanto hombres como mujeres dirán "Comandante" y "Almirante". (Le Folcalvez, 1969).

Tratamientos de cortesía a los miembros de la Iglesia, eclesiáticos

En cuanto a los tratamientos que se les da a los miembros eclesiásticos, los manuales de cortesía contemporáneos difieren mínimamente en algunos aspectos como el del tratamiento que se le debe dar al Papa:

a) El Santo Padre, sucesor de San Pedro, y cabeza visible de Nuestra Santa Madre Iglesia, tiene el tratamiento de Su Santidad Beatísima o Beatísimo Padre. Su Eminencia a los Cardenales (...) El tratamiento de Ilustrísima corresponde a Arzobispos y Obispos. En los religiosos se usan Vuestra Reverencia, Vuestra Paternidad, Reverendo Padre. (Padovani, 1968).

b) El papa recibe el tratamiento de Vuestra Eminencia o Eminentísimo Señor (...) Los obispos y arzobispos el de Vuestra Ilustrísima (V.I.). (Calera, 1976).

La evolución de los tratamientos a lo largo de la historia

Sería interesante hacer un estudio comparativo minucioso entre las fórmulas de tratamiento actuales y las usadas en las diferentes etapas de la Historia. En el siglo XVI, por ejemplo, Antonio de Torquemada en su Manual de escribientes (1570) recoge las fórmulas de tratamiento de su siglo. Como este trabajo no quiere ser un estudio específico sobre el uso diacrónico de las formas de tratamiento, expondremos de forma resumida las formas recogidas por Antonio de Torquemada.

En él se aprecia una fuerte gradación de los mismos en relación con la puntillosa sociedad de la época.

De este modo, al emperador se le debía el tratamiento de S[acra], Ç[cesárea], C[atólica] Mag[estad] (S.C.C.Mag.), a los reyes de Inglaterra, Francia y España el de S[acra], Ç[esárea], R[eal] Mag[estad] (S.C.R.Mag.), a los demás reyes Muy Alto y Muy Poderoso Señor., a los infantes Serenísimo Señor, Ill[ustrísi]mo para los grandes señores, El Muy Ill[ustr]e se daba a viReyes, governadores, presidentes de Consejos y Chancillería, Ill[ustr]e a señores de estado o pequeñas rentas, Muy Mag[nífi]co a los hijos segundos de grandes señores y caballeros principales.

Señor se usaba de unas personas a otra, siendo común e iguales.

El adjetivo noble era usado ya para los nuevos oficios como mercaderes, tratantes, gente rica pero sin calidad por donde pierde parte del valor que en sí tienen. Así, El Muy Noble Señor, Muy Noble o Noble es para los mercaderes, letrados más prestigiosos.

Para dirigirse a los vasallos o gente inferior la escala jerárquica sería: Señor Primo, Pariente, Pariente señor (para gente que no son vasallos del señor), amigo (para la gente muy común), así del pueblo como de las casas de los señores, o el nombre propio.

Títulos eclesiásticos del siglo XVI

Los títulos de los eclesiásticos en el siglo XVI eran los siguientes:

El del Papa era Santísimo Padre y Beatísimo Padre Señor Nuestro. Para los arzobispos y algunos cardenales, el título era el de Ill[ustrísi]mo y R[everendísi]mo Señor o El Muy Ill[ustr]e y R[everendísi]mo Señor. A los obispos, El Muy Ill[ustr]e Señor y para los obispos de obispados pequeños y de poca renta Ill[ustr]e Señor. El título de R[everendísi]mo Señor les correspondía a los generalísimos de las Órdenes de Sana Francisco y de Santo. Domingo. Muy Mag[nífi]co Señor, Muy Magnífico y Muy Reverendo Señor y Mag[nífi]co y Muy R[everen]do Señor se les daba, dependiendo de su poder y en este orden de mayor a inferior renta, a los caballeros clérigos. Muy R[everen]do Señor a los Provinçiales de las Órdenes de San Francisco y Sto. Domingo (...) o clérigo onrado, y R[everen]do Señor o R[everen]do o Venerable Señor o Venerable a los clérigos inferiores y frailes.

En cuanto al trato que se les debe dar a las familias nobles, Le Folcalvez (1969, 51) nos dice:

En la jerarquía de títulos nobiliarios, el de duque es el primero. Se dirá siempre "Señor duque", "Señora duquesa" o, si se tiene cierta intimidad, "Duque", "Duquesa". Un marqués, un conde y un barón reciben normalmente el tratamiento de "Señor" y su mujer el de "Señora".

Se presenta "La marquesa de X" y no "Señora marquesa de X". No se dice nunca: "Buenos días, conde" o "buenos días baronesa" - ¡lo que sería de pésimo gusto!- sino simplemente "Buenos días, señor", "Buenos días señora".

Según el mismo tratado de Le Folcalvez (1969, 53), el trato que se les debe dar a médicos, abogados y artistas es:

A un médico o a un cirujano: "Doctor", pero fuera de su despacho se le puede decir también "Señor".

A un dentista: "Doctor" y "Señor" fuera de su consulta.

A una mujer médico: "Doctora", pero se le llamará "Señora" fuera de su trabajo.

A un juez: "Señor Juez".

A un abogado o notario: "Señor".

A un escritor o artista conocido: "Maestro" o simplemente "Señor".

Repito una vez más que esto no quiere ser un manual de cortesía ni de buenos modos, sino que sería muy interesante que se pudiera aplicar a las clases de E/LE, no sólo ya estos tratos honoríficos, sino también el sistema de tratamiento entre la gente de la calle -teniendo en cuenta las características propias de cada zona o región- para que el alumno pueda aprender a comunicarse correctamente en los 20 países en donde es oficial el idioma español.

Aquí hemos recopilado las fórmulas del sistema protocolario que se realizan en España pero estaría completo si se realizase el mismo planteamiento en cada uno de los países hispanohablantes para hacer así un estudio contrastivo y si a la vez se recogiesen las fórmulas de tratamiento entre familiares, amigos... etc. que se dan en todos las zonas de España, Hispanoamérica y África.

 

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